13 de mayo de 2019
13.05.2019

El Mallorca Live Festival se supera año tras año

Esta última edición consiguió vender 6.500 entradas más que en 2018 - Algunos cambios y progresos mejoraron el conjunto de la cita

13.05.2019 | 02:45
The Vaccines, una de las bandas que lideró el cartel, durante su actuación del sábado.

El Mallorca Live 2019 , el mayor festival de música de la isla, concluyó su edición más espectacular y masiva la madrugada del domingo. En total, sumando los asistentes de los dos días, pasaron por el antiguo Aquapark de Calvià 33.500 asistentes frente a los 27.000 del año pasado; 16.000 el viernes y 17.500 el sábado.

La cita se caracterizó por su ecléctico y diverso cartel. Es esta heterogeneidad –aunque el indie fuera el estilo más representado– una de las cosas que el director del festival Álvaro Martínez y el director artístico Sebastián Vera más defienden. Romper barreras, mezclar estilos, apostar por lo clásico y por lo moderno. "Esto propicia que en un mismo espacio se junte un público variado. Creemos que la música va en camino hacia este mestizaje, estamos rompiendo barreras", apuntaban hace unos meses, en la presentación del festival en Madrid. Así, agrupaciones como Vetusta Morla, Two Door Cinema Club, The Vaccines, Viva Suecia, Second, Ramon Mirabet o La M.O.D.A compartieron cartel con Jamiroquai, Dellafuente, Babasónicos, Ayax y Prok o The Mani-las.

El Mallorca Live es un proyecto ambicioso con ganas de crecer. Sus organizadores lo han demostrado en esta edición: se ha aumentado el presupuesto (de dos millones –en 2018– a más de tres) y el recinto, con más de cinco mil metros cuadrados nuevos para la zona de restauración, chill out y mercadillo que bautizaron como The Town. "Para mí esta es la mejor zona, me gusta la música que ponen los djs y se está muy a gusto, no es nada agobiante", comentaba una chica de Castellón que había viajado a Mallorca para asistir al festival, mientras esperaba su piadina sobre las dos de la madrugada del sábado. Fue todo un acierto ampliar la zona gastronómica, que estuvo a rebosar en todo momento. Otra mejora: este año las colas para conseguir bebida en las barras no fueron tan exageradas como en la pasada edición.

El público, al que se le facilitó el acceso al festival gracias a un más desarrollado servicio de bus y al acuerdo que se llegó con los taxistas, era también muy variado. Había gentes venidas de todas las partes de la península, así como de diferentes países. Aunque dentro del recinto apenas había distinciones: todo el mundo se entendía gracias al amor a la música y a las ganas de pasarlo bien.

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