09 de abril de 2019
09.04.2019
Arte

Italia le dedica una gran exposición antológica a Miquel Barceló

Con motivo de los 30 años de producción con barro del artista mallorquín, el Museo Internacional de Cerámica de Faenza presenta una gran muestra donde las obras del mallorquín dialogan con piezas de la colección

09.04.2019 | 16:35

El Museo Internacional de Cerámica de Faenza (Italia), uno de los más importantes del mundo dedicado a esta técnica artística, dedica una destacada exposición individual a Miquel Barceló.

La muestra, que estará abierta entre el 1 de junio y el 6 de octubre, comisariada por Irene Biolchini y Cécile Pocheau Lesteven, es el primer evento antológico dedicado a su producción cerámica, desde su debut hasta la actualidad.

Tal y como señala el museo en una nota, la exhibición consiste en un proyecto especial creado por el artista mallorquín sólo para este centro artístico, un diálogo con las obras pertenecientes a la historia de la cerámica que se encuentran en el museo más grande del mundo dedicado a esta disciplina artística. Barceló creará una gran instalación que dialogará con la colección del Faenza. Situará sus cerámicas en la sala de exposiciones a partir de sus primeras obras de barro, realizadas a finales de los años 90 hasta nuestros días.

Como homenaje a la historia del Museo de Faenza, seleccionará, por afinidad, algunas obras clave de los fondos del centro, actuando dentro de las vitrinas de forma mimética, creando una especie de narración autobiográfica, mezclando elementos personales e históricos. La exposición también incluirá los espacios museísticos dedicados a las exposiciones temporales.

Miquel Barceló empezó su acercamiento a la cerámica, a comienzos de la década de 1990, durante su larga permanencia en Mali. Hizo sus primeras obras de barro siguiendo las técnicas tradicionales del pueblo Dogon. Su producción de cerámica continuó en Mallorca, donde hoy sigue creando sus piezas.

Su investigación artística siempre ha estado ligado a Italia: desde sus primeros viajes a finales de la década de los 70 hasta su estancia en Campania por invitación de Lucio Amelio, con motivo de la gran exposición Terraemotus.

A principios de 2000, Barceló regresó a Italia, a la ciudad de Vietri, para crear el mural cerámico de la Catedral de Mallorca, en colaboración con Vincenzo Santoriello. 

El artista presentó por primera vez su cerámica en Italia en 2009, en el pabellón español de la Bienal de Venecia. Casi 20 años después de este acontecimiento, el pintor regresa al país con una antológica dedicada a su producción cerámica.

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