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Crítica de Cine

Solo tenemos un planeta

La semana post 8-M ofrece tres propuestas diferentes en clave femenina. Las herederas es un afinado drama lésbico intramuros desde Paraguay; Capitana Marvel es la réplica de Marvel al éxito de Wonder Woman. La mujer de la montaña es un docudrama nórdico con toque ecológico y humor muy peculiar.

La historia, si la introducción del filme no es una broma, se basa en hechos reales. En Islandia, una mujer luchó contra la expansión de una fábrica de aluminio saboteando las líneas de alta tensión que la suministraban. David contra Goliat, una mujer en una solitaria cruzada ecológica, Erin Brockovich en los glaciares preárticos. Lo más, lo único deprimente del filme es comprobar que ni siquiera países modélicos como los del norte de Europa se libran de las presiones de las superpotencias y las multinacionales; la facilidad conque sus políticos hincan la rodilla y se lavan las manos del futuro medio ambiente (la diputada estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez los denomina climate delayers, equivalente a eco-pasotas). Lo más original es la banda sonora. Refuerza los momentos de humor, suspense o melancolía integrándose de forma muy curiosa en la película. No doy más detalles, solo que es un camino apuntado en Leningrad cowboys go to America, de Kaurismaki, pero aquí se lleva hasta el final. El guion sigue caminos muy trillados, sonrisas y lágrimas fáciles, en las tramas secundarias de la hermana, el trotamundos latino y la adopción; y le falta un mínimo subidón final. El conjunto es un docudrama feminista, ecologista, positivista, fresco. Recomendable para cargar las pilas ante el Mordor que se nos viene encima.

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