23 de febrero de 2019
23.02.2019
Música

Diez himnos de Rosendo para celebrar sus 65 años

El cantante se despidió de sus fans el año pasado con grandes conciertos en su última gira

23.02.2019 | 20:08
Rosendo tocando en Gijón en el año 2015

Rosendo Mercado (Madrid, 23 de febrero de 1954) puso fin a su gira de despedida el pasado año con grandes conciertos en Madrid y Barcelona. Nada se ha sabido de él desde entonces, cumpliéndose así su voluntad.

"Podemos volver a vernos, no sé. Aunque sea en la otra vida, no lo sé. No me gustan las despedidas, me duele tener que parar, pero la vida es esto", dijo a las 15.000 personas congregadas en diciembre en el WiZink Center para la despedida final de los suyos, de los madrileños.

Conociendo al rockero de Carabanchel, siempre tan ajeno a los focos y a las tonterías, es más que probable que él sí cumpla su palabra y, a diferencia de todos esos que aseguran que se van, pero terminan volviendo, el suyo haya sido un adiós definitivo.

Nadie en su sano juicio desea un mundo sin Rosendo sobre los escenarios, pero lo cierto es que se ha ganado su derecho a la jubilación a base de carretera y manta, de pico y de pala, con una profesionalidad intachable. Nada que objetarle, por tanto.

Y en la intimidad celebra este sábado su 65 cumpleaños. La edad de esa jubilación que los rockeros se niegan reiteradamente a sí mismos, pero que él ha querido. Y para celebrarlo, repasamos su patrimonio, su legado, que estará siempre ahí para nosotros. Sus himnos de rock comprometido y con mala leche. Como procede.

El tren (1979)

Rosendo se enroló en 1972 en su primer grupo, Fresa, que mutó en ÑU al incorporarse el vocalista José Carlos Molina. Las relaciones entre ambos no fueron nunca del todo buenas y así en 1977 partía el guitarrista para montar su propio grupo, Leño, que debutaba en 1978 como telonero de Asfalto. Su primer disco homónimo llegaba en 1979 y marca el nacimiento del rock urbano con clásicos como 'Sodoma y Chabola', 'El Tren' o el canto furioso de 'Este Madrid'.

Maneras e vivir (1981)

Leño grabaron otros dos discos de estudio, pero su gran clásico para la posteridad, 'Maneras de vivir', no iba a estar en ninguno de ellos. Se grabó como sencillo y terminó encontrando acomodo en un directo grabado en 1981 en Madrid. Menos mal, pues se trata de la composición más emblemática de Rosendo, millones de veces coreada en bares y conciertos por diferentes generaciones. Cántico tribal espirituoso.

Agradecido (1985)

Problemas con la discográfica Zafiro y tensiones internas acabaron con Leño en 1983. Tras la inevitable travesía del desierto, Rosendo renacía con un primer disco en solitario que es clásico absoluto de la música española, Loco por incordiar (1985). Repletito de salmos para los parroquianos tales como el que da título al conjunto, 'Pan de higo' o, por supuesto, 'Agradecido'.

Navegando (1986)

No fue nunca Rosendo un tipo que vendieron cientos de miles de discos, pero sí un artista fiable para entregar álbumes compactos como Fuera de lugar (1986), su segunda obra como solista. Con clasicazos como 'El ganador', 'Cara a cara', 'Obstáculo impertinente' o la contundencia casi punk de 'Navegando', momento que, igual que 'Agradecido', sigue aun siendo clave en sus directos.

Flojos de pantalón (1988)

Su tercer disco, ...A las lombrices (1987) regaló otro puñado de canciones notables para conformar su etapa clásica, pero hubo que esperar hasta Jugar al gua (1988) para otro salto cualitativo con una colección de composiciones de la talla de 'Manifiesta deprimente', 'Del pulmón', 'Bajo cuerda' o 'Flojos de pantalón', con su solo de guitarra más celebrado. Y mira que tiene unos cuantos. 'Flojos de pantalón', el Born to Run de Carabanchel.

Deja que les diga que no (1991)

La década de los noventa presentaba incertidumbres para todos, pero Rosendo entró marcando por la escuadra con un sonido más refinado aunque igualmente contundente en 'Borrachuzos', 'Mala vida', 'Salud y buenos alimentos' y, sobre todo, esa contestataria declaración de principios -la enésima- que es 'Deja que les diga que no'.

Majete (1992)

Solo un años después llegaba su álbum La tortuga (1992), del que para la posteridad quedó especialmente 'Majete', con una de esas letras tan de Rosendo, como enrevesadas y repletas de juegos de palabras, pero que en realidad tienen un mensaje claro a poco que se atienda: "Sabeis que siempre hice todo lo que pude y que alguna vez estuve de palmar, que no se dude, ni me tachen de zoquete. ¡Majete! No todo el que saca mete, encima nadie asegura tu inversión. ¡Majete! No todo el que saca mete y es dura la maldita tentación".

Vaya ejemplar de primavera (1998)

Los discos Para mal o para bien (1994) y Listos para la reconversión (1996) afianzaron a Rosendo ante toda una nueva generación de bandas de rock que le señalaba como patriarca. Pero él siempre a lo suyo, como buen obrero de las canciones, sacando su disco, haciendo sus conciertos y volviendo a Carabanchel sin darse importancia. En 1998 llegaba su noveno disco, A tientas y barrancas, con una banda que pasaba de cuarteto a trío y que se mantiene inalterable desde entonces. Vaya ejemplar de primavera abría nueva etapa con músculo de sobra.

Masculino singular (2002)

Cambio de siglo y Rosendo siempre en ruta con Canciones para normales y mero dementes (2001), al que siguió después Veo veo... mamoneo (2002), donde estregaba una de sus canciones más celebradas, 'Masculino singular', demostrando que ganó con los años como letrista y gran malabarista de los juegos de palabras. Un pequeño gran éxito pegadizo como pocos.

Vergüenza torera (2013)

La ansiada estabilidad que siempre buscó Rosendo desde sus inicios terminó llegando no hace tanto tiempo. Los años clásicos son eso, clásicos, pero no fueron nunca boyantes de puertas para adentro. En plena madurez ya sí las condiciones eran las deseadas y era unánime el reconocimiento a una carrera de largo recorrido con discos como Lo malo es ni darse cuenta (2005), El endémico embustero y el incauto pertinaz (2007) y A veces cuesta llegar al estribillo (2010).

Sin grandes estridencias, el de Carabanchel ya era toda una institución desde tiempo atrás no solo para sus más fieles, sino para el público en general. Referente a su pesar, con un estilo muy reconocible, Fender Stratocaster siempre (salvo una etapa fugaz con Gibson Les Paul) y estribillos inconformistas de los que disparan y captan la atención: "Es evidente, mienten. Continuamente, mienten".

Soy (2017)

Cuarenta y cinco años después de adentrarse en la música, Rosendo entregaba en el verano de 2017 su último álbum, el decimosexto, titulado De escalde y trinchera, número 3 en la lista de ventas española -ya fue número 2 con A veces cuesta llegar al estribillo, pero nunca 1-. Con su condición de clásico a duras penas asumida, el carabanchelero es un estado de ánimo, es una forma de entender la vida. Un maestro, el único 'mercado fiable', nuestro 'presidente'.

Y eso sin nunca decir una palabra más alta que otra, hablando exclusivamente con sus canciones y su guitarra. Así que, por eso, quiera o no, ¡Rosendo presidente!: "Soy el cántaro y la fuente, soy el suicida doliente, la luna y el sol naciente, soy protagonista figurante y productor, ayudante, guionista y por supuesto el director. Soy un optimista, soy el gran embaucador, soy el dueño de la pista, soy el centro de atención".

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