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Entrevista

Juan Echanove: "Mi salida de 'Cuéntame' fue un fusilamiento al amanecer"

"El arte es donde reside mi ideal revolucionario", dice el intérprete que da vida a Rothko en la obra teatral 'Rojo'

Juan Echanove: "Mi salida de 'Cuéntame' fue un fusilamiento al amanecer"

Juan Echanove: "Mi salida de 'Cuéntame' fue un fusilamiento al amanecer" David Ruano.

¿Fue difícil ponerse en el papel de alguien de carne y hueso como Rothko?

Rothko era alcohólico, bipolar, un ser enormemente creativo, decepcionado, envidioso, soberbio, huraño y absolutamente despectivo con la generación que le iba a suceder, odioso, en definitiva. El personaje que interpreto es un maltratador, un tipo que si te lo encuentras en una reunión, yo lo mato a hostias. Muchas veces tengo que hacer un ejercicio de concentración muy grande en el escenario para decirle las crueldades que le digo a una de las personas que más quiero en la vida, Ricardo Gómez. Lo que más me atrajo era superar todos esos prejuicios y colocarme en la imparcialidad. La forma de interpretarlo era no criticándolo. Lo que había que hacer era estudiarlo, prestarle mi cuerpo, mi conocimiento y mi capacidad de manejar las tablas para que el espectador no viera al actor, sino al personaje.

No es el primer personaje controvertido que interpreta. Se ha metido en el papel de Franco y en el de Michel, un funcionario aficionado al turismo sexual que protagoniza 'Plataforma', de Houllebecq.

Sí, hay muchos personajes que he tenido que interpretar que no son convivibles con mi manera de sentir. Esas personas a mí me hacen daño, pero si me coloco desde el terreno profesional he de ser imparcial, tengo que ser ese personaje. No soy yo quien juzga, es el espectador quien lo hace. Y además a Rothko hay que juzgarlo en dos vertientes, la personal, que afortunadamente no la conoció mucha gente, y la artística. Es uno de los más grandes pintores de la historia del arte universal.

¿Es importante para usted el arte?

Para mí es el aire que respiro y el arte contemporáneo es donde reside mi ideal revolucionario, que todavía mantengo intacto. La pintura y la arquitectura, especialmente, le dan sentido a mi vida y a la de todos nosotros.

¿El conocer a Ricardo Gómez de su etapa en 'Cuéntame' les ha ayudado a que haya sintonía sobre el escenario?

Es un arma de doble filo, porque ya dice el refrán que donde hay confianza da asco. Hay veces que es preferible trabajar con alguien a quien no conoces y que estás descubriendo día a día, que hacerlo con alguien con quien has comido y cenado más de cien veces. Pero para mí Ricardo hace cosas tan sorprendentemente buenas en el escenario que me emociona. A veces me cuesta mantener la concentración para no perder el hilo, porque me quedo extasiado. Ricardo tiene la misma edad que mi hijo y siento por ellos un cariño muy especial. No tengo un sentimiento paternal hacia él, pero sí fraternal. En mi opinión es uno de los actores que estará en lo más alto dentro de unos años en el teatro español y yo estaré ahí para verlo, espero.

¿Hablan alguna vez Ricardo Gómez y usted de 'Cuéntame'? ¿Echa de menos esa etapa?

Mi salida de Cuéntame no fue la deseada. Eso me hizo tomar durante dos años una actitud que podría parecer hasta cómica, pero que a mí me pareció la más higiénica posible, que era decir que yo no me acordaba de nada. Cuando me puse a trabajar con Ricardo lo primero que le dije es que, sabiendo que nos iban a preguntar mucho por Cuéntame, no pensaba seguir con esta tontería de que no me acordaba de nada, por respeto a Ricardo Gómez, que tuvo una salida maravillosa, la que yo hubiera deseado. Yo en Cuéntame fui fusilado al amanecer. No podría decirte las razones, porque son cábalas mías, pero yo fui feliz muchos años interpretando una serie y los últimos dos meses fueron la peor experiencia de mi vida. Me costó recuperarme de ella, pero lo que me hizo superarlo es pensar que si esto me estaba pasando a mí, con el bagaje que tenía, que no le parecía a otros, que no tienen ni siquiera la posibilidad de subirse a un escenario. Eso me hizo separar el grano de la paja y me hizo revivir momentos pasados en Cuéntame que tienen que ver con mucha gente maravillosa. También me hizo pensar que entre todos hicimos una de las series más importantes de la historia de la televisión, aunque haya a lo mejor gente de dentro de ahí que piense que no, que sólo lo hicieron ellos.

¿Cómo ve el panorama cultural con este gobierno?

Yo creo hay un doble problema. Primero, la administración del ministerio de Cultura es lenta, pesada y juega con unos presupuesto exiguos en las artes escénicas y visuales. Además, hay que hacer frente a toda una campaña que se ha hecho en contra, también desde el Gobierno actual, en la que se ha dicho a la gente que la cultura no es un bien de primera necesidad. No sé cuáles son los logros en cultura del actual Gobierno, pero conozco al ministro José Guirao, sé que es un gran gestor y que dentro precisamente de la pintura ha desarrollado una labor importantísima en las últimas décadas en este país. Como estamos en un estado de provisionalidad, no sé exactamente si se está legislando o se están tomando decisiones que salgan un poco del entorno de lo inmediato. Creo que nuestro problema no reside tanto ahí como en la ley de Educación. El futuro de las generaciones venideras está bastante en pañales por culpa de la falta de entendimiento entre los partidos políticos para llegar a una ley general de Educación, que hubiera sido tan importante como la ley de la Transición.

¿Vivimos en tiempos oscuros para la libertad de expresión?

Absolutamente. Hemos caído en la peor de las censuras, que es la autocensura.Hay que defender lo importante y durante mucho tiempo lo que hemos hecho es defender nuestra calidad de vida, olvidando a la gente que no iba en ese tren. Creíamos que éramos inmortales y nos montamos en un Titanic que chocó con un enorme iceberg. Somos todos la orquesta del Titanic, seguimos tocando y cada día nos hundimos más.

¿Cree que ha mejorado el panorama para los actores con la aparición de las plataformas de streaming

El teatro está bastante vigorizado, fundamentalmente porque tiene un as en la manga guardado que gana todas las partidas y es que no tiene manta, no tiene posibilidad de falsificación. El teatro es un fenómeno vivo y eso es su seguro de vida. En el terreno de lo audiovisual no podemos considerar a la televisión como cine ni al revés. El cine da al espectador verduras y la televisión muchas veces da puré, en ocasiones muy rico. No quiero satanizar ningún medio, trabajo en todos, pero cuando haces televisión tienes que saber que estás haciendo televisión. Ahora bien, cuando el cine que se hace depende de que lo decidan las televisiones entonces es normal entender que el 80 por ciento del cine que se hace sea cine televisivo.

En corto

¿Estuvo en la gala de los Goya?

No. Soy muy vago, como dijo mi hijo Juan, soy una seta, no hay manera de sacarme de casa. Si yo estoy nominado, voy, si tengo que entregar un premio, me lo pienso, pero como dijo Fernando Fernán Gómez, sólo para ver un show donde el 33 por ciento es feliz y el 66 por ciento es infeliz no merece la pena ir. Tampoco la seguí por televisión porque estaba con Ricardo haciendo Rojo en Málaga.

¿Cuáles eran sus películas favoritas?

Como casi siempre, no acierto ni una. Mi ojo clínico es la leche. Una de mis favoritas era Tu hijo, una película de Miguel Ángel Vivas protagonizada por José Coronado. Creo que es el mejor trabajo de interpretación que ha hecho en su vida. Coronado últimamente interpreta como los mismos dioses. Otra, que sí fue nominada pero no salió ganadora, era Todos lo saben, de Asghar Farhadi, y la tercera era Viaje al cuarto de una madre, de Celia Rico Clavellino.

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