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Crítica de música

Adagios en son de paz

Adagios en son de paz

Si tuviéramos que citar una obra musical del siglo XX como referente sobre la Paz, esta sería, sin duda, el War Requiem de Benjamin Britten. Una obra magna, grande, con solistas, coros y orquesta muy numerosa.

Pero hay muchas otras partituras, como la del Cuarteto número 8 de Shostakovich, que el compositor escribió después de comprobar en persona los desastres que la Guerra había causado en la ciudad de Dresde, que también describen los horrores de las batallas y claman la Paz, desde formas camerísticas o de pequeño formato.

El pasado lunes y en el Auditorio del Conservatorio de Palma, la formación Studium Aureum, que dirige Carles Ponseti, propuso, en su quinto concierto de la presente temporada, un monográfico titulado Músicas para la Paz con obras de tres compositores: el inglés John Tavener, de quien se acaban de cumplir cinco años de su muerte, el letón P?teris Vasks, bien conocido por sus obras en las que reivindica una conciencia ecologista y el ucraniano Giya Alexandrovich Kancheli, de quien la formación estrenó en España Angels of sorrow para voces de mujeres, violín, violonchelo y orquesta de cámara y que, en diferentes idiomas (inglés, el ucraniano y el georgiano) utiliza la metáfora de la luz para clamar la Paz: "La luz se despeja / completamente / para todos los hombres", canta el coro al inicio de esa partitura que cerró la sesión que comentamos. Una sesión marcada toda ella por unos tempi en forma de Adagio, lentos, pero llenos de sentimiento y en los que la orquesta de cuerdas (con alguna aportación de la percusión) dialogaba constantemente con las voces.

Muy interesante el Dona nobis Pacem de P?terisVasks, en el cual coro y orquesta parecían perseguir un éxtasis sonoro que luego, de repente, se convirtió otra vez en piano, muy al estilo del Adagio de Samuel Barber. Pero también destacable la pieza In one single moment... de John Tavener en la que una viola canta con el coro, formado exclusivamente por voces masculinas, consiguiendo un curioso timbre sonoro.

Paz, mucha paz. Demasiada tal vez, pues si de una cosa pecó la propuesta fue de una cierta monotonía, ya que la interpretación fue en todo momento excelente.

Studium Aureum

Auditorium del Conservatorio de Palma

****

Carles Ponseti, director

Músiques per a la Pau

Obras de Tavener, Vasks y Kancheli

11-02-19

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