27 de enero de 2019
27.01.2019

La eurovisiva 'La venda' divide a los músicos mallorquines

Siete destacadas voces de la escena opinan sobre la canción que, compuesta por La Pegatina, el joven de Terrassa Miki Núñez defenderá en el festival de Eurovisión el próximo mes de mayo

27.01.2019 | 02:45
La eurovisiva ´La venda´ divide a los músicos mallorquines

Para unos, "una copia de otras canciones" que no aporta nada, "demasiado sencilla a nivel de composición" y "sin posibilidades en Eurovisión"; y para otros, "una apuesta diferente a las presentadas por nuestro país últimamente en este festival", con una "letra positiva" y "un estribillo muy poderoso". El tema que representará a España en el certamen de televisión más antiguo de cuantos se transmiten en el mundo, La venda, que interpreta el joven de Terrassa de 23 años Miki Núñez, divide a las distintas voces mallorquinas consultadas por DIARIO de MALLORCA.

"La canción me parece comercial, animada y pegadiza, pero no encuentro que tenga posibilidades para conseguir un buen puesto en Eurovisión. La considero demasiado sencilla a nivel de composición, musicalmente la veo poco potente y le falta un mensaje que llegue al público. A nivel de performance habría escogido una canción que diera pie a una coreografía trabajada. Para mí es una canción de fiesta pero que no sirve ni para lucir voz ni para destacar", opina la cantante y compositora Caterina Ross, quien en su día se aproximó a Eurovisión con el tema Sólo me queda soñar, una canción que continúa dándole premios, el último al mejor videoclip en los MP Film Awards.

Para el palmesano Biel Font, músico que a lo largo de su carrera ha cabalgado por los terrenos de la música de autor, el folk, el bluegrass y el country, o el rock, la canción que ha compuesto La Pegatina, La venda, "es una copia de otras tantas que intentan motivar a la gente con el baile".

"La letra no me ha llegado y el estilo –en la línea de las tendencias actuales– no me gusta nada pero tiene un estribillo muy poderoso", sostiene Font, en referencia a unas frases, "la venda ya cayó y solo quedó la alegría, la venda ya cayó y empezaron nuevos días", que se instalarán en la cabeza de los españoles durante los próximos meses hasta la final del 18 de mayo, cuando se celebre la gran final en el escenario del centro de convenciones de Tel Aviv (Israel).

En cualquier caso, Font reconoce que La Pegatina "parte la pana en todo el mundo" y su canción, en el contexto de Eurovisión, "tiene posibilidades de ganar o quedar entre los diez primeros puestos por su ritmo bailable, tipo reguetón. Lo que es seguro es que España quedará mucho mejor que en ediciones anteriores".

El cantante, guitarrista y compositor Blai Vidal, devoto del jazz, la música clásica y la poesía, reconoce que La venda "no me ha llegado". Eso sí, admite que es "muy de carnaval, alegre, y está muy bien para divertirse, para reír y bailar". Poco amigo de Eurovisión, el festival le ha descubierto algunos artistas que hoy aplaude, como Pastora Soler, con "una voz que sí me conquistó" en su día.

Entre los defensores, con alguna que otra queja, de Miki Núñez y su canción, se encuentra Bruno Sotos. El autor de Hoy duele, tema con el que logró la fama gracias a la televisión (en el programa Got Talent), cree que La venda "está muy bien para Eurovisión" y es "diferente" a lo que España ha presentado últimamente en este festival. "Desde el Europe's Living a Celebration que cantó Rosa López, ésta es la canción más eurovisiva que llevamos", afirma. "Es muy bailable, tiene una letra positiva, con un mensaje alegre para estos tiempos que corren, y estando como está lo latino de moda, puede funcionar", añade. Pero no todo son alabanzas: "Lo peor es que La venda no es una sorpresa, suena a cosas ya hechas, como Morat, es decir, es un tema que ya he escuchado en boca de otros". Su predicción: "Quedará en mitad de la tabla".

Peor pronóstico le otorga Carles Grimalt. El músico manacorí, integrante de bandas como Montenegro, Ocults y Señor Polar, entre otras, no comulga con la apuesta de RTVE. "A los veinte segundos de escuchar la canción quería estampar el móvil contra la pared", espeta. Pero aguantó hasta el final, para lanzar un dardo: "Me he acordado de aquel tema de Ilegales que decía nuevos cantantes hacen el ridículo en viejos festivales como Eurovisión". Acusa el cantante y guitarrista que "España, en Eurovisión, siempre sale como un cohete y siempre acaba estrellándose".

Si hay un músico que sabe de voces ese es el director del Mallorca Gay Men's Chorus. En su reflexión, Joan Laínez subraya que La venda "es muy festiva y divertida pero no adecuada para un festival que no pide pachangueo. La veo más como una canción de verano". Para el director y pianista de Llucmajor "España tendría que innovar más en Eurovisión, como hizo Portugal con Sobral, que sorprendió por su sencillez". Laínez le augura "un puesto número 15, o por ahí, y eso que la voz de Miki sí me gusta, por su originalidad".

"La venda no pasará a la historia. Tiene algo bueno, que es moderna y actual, pero por eso mismo es de usar y tirar", señala el cantautor Rafa Ferrà. "Se deja oír, es animada, pero no le veo posibilidades en Eurovisión. Ni es una gran canción ni engancha, por lo menos a mí", aclara un músico que echa en falta una condición sin la cual no hay posibilidad para conquistar a la audiencia: "Una gran canción tiene que estar hecha con el corazón, como muchas de las de Julio Iglesias o Serrat, que pasan de generación en generación, y La venda no ha sido concebida así".

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