08 de enero de 2019
08.01.2019
Patrimonio

Las Caputxines recuperan sus joyas

El monasterio de Palma invertirá 360.000 euros en la rehabilitación de su singular retablo barroco y la recuperación de siete espacios que ilustran lo que fue la vida cotidiana de las monjas de clausura - Estas salas volverán a abrirse a la visita

07.01.2019 | 23:03
Las Caputxines recuperan sus joyas
Las Caputxines recuperan sus joyas

El monasterio de las Caputxines de Palma afronta la rehabilitación más importante de los últimos años después de que fueran reparadas sus cubiertas. Gracias a una ayuda del Consell de Mallorca que asciende a 364.000 euros provenientes del 1% cultural, la orden de franciscanas (ahora residente del convento tras la muerte de la última monja caputxina en 2016) va a poder restaurar el gran retablo rococó o barroco germánico del siglo XVII que preside la iglesia conventual. Una restauración muy necesaria porque la pintura presenta graves afectaciones por humedades, al igual que el resto de su arquitectura, realizada en madera tallada y policromada. Los trabajos en el retablo correrán a cargo de Antònia Reig, directora del taller de restauración del obispado de Mallorca, y Maria del Mar Riera Vallés.

La rehabilitación alcanzará también otras dependencias características de la arquitectura tradicional y popular de Mallorca, unas salas con un elevado valor etnográfico en tanto que explican la vida conventual. Entre ellas, se restaurarán por primera vez la despensa del aceite, la del vino y la salera, la cantina del pozo, la leñera y la carbonera, la despensa del vino, la salera o la lavandería. La arquitecta de las obras es Joana Aina Salvà.

Recuerda Jaume Llabrés, uno de los comisarios del patrimonio del monasterio de la Puríssima Concepció, que estos espacios afectados por la humedad nunca han sido restaurados. "Son salas únicas, muchas de ellas subterráneas, que testimonian la arquitectura popular y la etnografía de Mallorca", señala. "En estos espacios podemos ver que las monjas tenían unas costumbres similares a la payesía: cómo salaban los huesos de cerdo, cómo blanqueaban la ropa y hacían lejía con cenizas, dónde guardaban el vinagre para hacer los famosos envinagrados del convento, etc.", describe Llabrés.

Está previsto que las obras tengan una duración de tres meses, calendario que permitirá reabrir las salas antes del verano.

Una parte de los fondos, los más importantes que ha recibido el monasterio en los últimos 20 años, se destinará a difusión patrimonial (catálogo y folletos) y a poder volver a organizar algunas visitas guiadas al convento, unos recorridos que fueron suprimidos por la conselleria de Turismo del Govern en la pasada legislatura.

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