27 de noviembre de 2018
27.11.2018

El diplomático Jorge Dezcallar pone a la venta sus joyas bereberes

"Me hubiera gustado que este legado permaneciera unido y bajo mi nombre, pero no ha podido ser", asegura - La puja se celebrará este jueves en Madrid

27.11.2018 | 02:45
El diplomático Jorge Dezcallar pone a la venta sus joyas bereberes

"Todo en la vida tiene su momento", considera el diplomático mallorquín Jorge Dezcallar. Se refiere, en este caso, a su colección de joyas bereberes que recopiló con tanto esmero y durante tanto tiempo –asegura que desde antes de ser embajador de España en Marruecos– y que ahora pone a la venta a través de la sala Alcalá Subastas, como ya adelantó hace unas semanas la revista online Ars Magazine. La puja será este jueves en Madrid, a las 18.30 horas.

"Mantener una colección de estas características solo es difícil. Desgraciadamente, el arte y la cultura no tienen en nuestro país el apoyo que reciben en otros lugares donde yo he vivido, como Estados Unidos. Así que llega un momento en la vida en que uno se plantea las cosas", lamenta el diplomático.

Aunque la decisión sea meditada, confiesa que siente mucha pena al pensar que va a subastar estas fascinantes piezas que, durante su recopilación, le permitieron "conocer muy bien un país que me gusta mucho, Marruecos, además de otros países vecinos. He accedido a lugares donde no se meten ni los diplomáticos ni los turistas", cuenta, mientras recuerda cuál fue el primer tesoro bereber que obtuvo: "Viajé a Marruecos cuando era Director General de Asuntos de África del Ministerio de Asuntos Exteriores. Me compré una gumía, que es como un puñal encorvado de plata. Esta fue la primera pieza que adquirí, que es masculina; los hombres solo tienen puñales o anillos. Después empezó mi fascinación por las joyas femeninas". Consiguió reunir más de 250 piezas, y cada una tiene su historia. "Cuando las miro, veo los recuerdos. Una viene de un anticuario, otra de una peregrinación en una montaña, otras de algunas aldeas de pueblos... Todas son joyas rurales", explica. "Tengo, como dirían los americanos, mixed feelings [sentimientos encontrados]. Lo que realmente me hubiera gustado es que la colección se mantuviera unida y bajo mi nombre. Pero no ha podido ser". La colección estuvo desde el año 2007 hasta el pasado mes de abril expuesta en la Fundació Coll Bardolet, en Valldemossa, pudiéndose visitar de manera gratuita.

Un elemento mágico

Además de las joyas en sí, lo que atrapó el interés de Dezcallar en ellas es toda la simbología que las envuelve, y habla de ello con pasión: "Es un mundo fascinante. Las mujeres no solo llevaban joyas para estar guapas. Algunas tenían pinchos para que pudieran protegerse. Y dan mucha información. El que las ve puede saber, por las formas o las piedras, de qué tribu son, cuál es su posición social, si está casada o no..." Pero una de las cosas que más cautiva es su fuerza simbólica. Así, estas joyas defienden a quien las lleva de la envidia, de los males de ojo, son buenas para la fertilidad, las buenas cosechas... "Tienen un valor mágico que se remonta a la antigüedad, pero que sigue vivo".

El diplomático opina que hoy en día estas joyas son fáciles de utilizar porque "los adornos étnicos son favorecidos por la moda occidental", concreta. Sobre la subasta, dice que coleccionistas franceses y de Estados Unidos ya han manifestado su interés. Y espera que la gente que compre las piezas, las aprecie.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook