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Objetivo: salvar los grafitos de Miró

Presentan el inventario, del que se encargó la historiadora Elvira González, de los dibujos del artista en las paredes de Son Boter

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Palma

El artista Joan Miró utilizaba las paredes de Son Boter, donde trabajó durante más de 20 años, como si fueran páginas de cuadernos de dibujo donde realizaba esbozos escultóricos. Sin embargo, las patologías de este edificio de finales del siglo XVII, especialmente la humedad, perjudican y degradan estos grafitos, parte del proceso de la creación artística de Miró.

Para intervenir la casa y arreglar su detrimento, el Consell reclamó en 2014 a la Fundació un informe interdisciplinar: por una parte, un inventario, una catalogación y un informe sobre el estado de conservación de los grafitos, y otro sobre el estado de la casa. Ayer, el director de la Miró Mallorca Fundació, Francisco Copado, junto con el nieto del artista, Joan Punyet Miró; la historiadora y arqueóloga Elvira González; y el regidor de Cultura de Palma, Llorenç Carrió, presentaron el inventario, proceso que se inició a finales de 2017.

Por el mal estado de las paredes de la casa, González optó por no utilizar la metodología elegida en un principio, el calco por contacto, muy recurrente en la arqueología. Al final, el calco se ha hecho con papel vegetal encima de fotografías ampliadas. Con esta técnica, y con la ayuda del photoshop, González asegura haber podido inventariar, además de los grafitos existentes, los que Joan Miró había borrado; así como ver los cambios y alteraciones a los que el artista sometía a los grafitos.

En el inventario se distinguen 57 unidades de grafitos y 10 murales (formados por dos o más unidades esbozadas), acompañados por los siguientes apartados de información: número de inventario, ubicación, medidas, pigmento, descripción, observación y estado de conservación.

Las fotos panoràmicas del inventario, realizadas por Toni Málaga, en comparación con las de Josep Planas Montanyá (que fotografió Son Boter a finales de los 60 y que se han incluido en el inventario) muestran cómo con el tiempo se ha ido apagando el trazo de los dibujos y demuestran que los objetos que antes ocupaban parte del espacio de la finca son imprescindibles para entender las creaciones de las paredes.

Restaurar la casa

Como conclusión del estudio realizado, la historiadora propone abordar el problema de la casa y no restaurar los grafitos, optar por mantenerlos en unas condiciones óptimas de conservación. Algo que pasa por tratar el edificio.

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