14 de junio de 2018
14.06.2018
Cine

Carlos Rigo: "La película ´Yo la busco´ ha sido un pequeño milagro"

El mallorquín es el director de fotografía en la película de Sara Gutiérrez, premiada en el Festival de Málaga

14.06.2018 | 00:59
Carlos Rigo compagina publicidad y cine.
Carlos Rigo Bellver está en casa. Mallorca. "Adoro la isla", admite, pero es un nómada. "Mal estudiante", solo sabe que "de siempre quise dedicarme a la fotografía, solo me siento cómodo detrás de la cámara", confiesa. A sus 27 años, en un complejo mundo, la espera sin tregua, con muchos proyectos realizados, sobre todo en el campo de la publicidad, ha valido la pena. Es el director de fotografía de la película Yo la busco, de Sara Gutiérrez, premiada en el Festival de Málaga. Se podrá ver el próximo 25 de julio en es Baluard en el Atlantida Film Festival. El estreno será en salas comerciales, a principios de julio.

"Es un pequeño milagro. Conocí a Sara en Toulouse rodando un corto; yo como auxiliar de cámara y ella, de producción. Me dijo que su proyecto de fin de carrera iba a ser un largometraje. Yo la escuché escéptico pero pensé, 'ojalá lo consiga'. Dos años atrás me llegó un mail pidiéndome que participara como director de fotografía. Yo estaba en México. Leí el guión y me gustó mucho. La película es cero académica, es muy libre a nivel narrativo. Fue una propuesta seductora y no lo dudé. Ha sido un pequeño milagro: una directora novel, hace un largo de su proyecto de fin de carrera, con actores no profesionales. Para mí ha sido un reto creativo y formal porque no había nada marcado. Es una película modesta. Un pequeño milagro", cuenta.

En su trabajo, Rigo no olvida la premisa "ser flexibles", de ahí que ha sido un director de fotografía que no ha torturado a los actores. "Trabajé como ayudante de fotografía en la opera prima de Raúl Arévalo Tarde para la ira y ahí aprendí a planificar el momento. ¡Qué libertad!", alaba. En Yo la busco admite haber "iluminado lo menos posible". Formado en la ESCAC de Barcelona, compaginó estudios con trabajos. Por ello quizá cuando vinieron mal dadas "no sentí abismo de qué iba a pasar". Barcelona ha sido su ciudad con estancias en México. "Cuando estoy dos semanas en un lugar, me inquieto. Mi profesión es un ir y venir, ese es su encanto. Mi objetivo es hacer pelis, pero es una maratón en la que pasas por todo tipo de pruebas. Hoy vivo de la publicidad", admite. Acaba de concluir un proyecto para Trivago Memories que le ha llevado de México a París, de Turquía a Sri Lanka. "Hemos tenido que adaptarnos a las peculiaridades del país", comenta.

Adaptarse, esperar, son verbos que conoce bien. Carlos es un surfista nato. La búsqueda de la ola perfecta podría aplicarla a la paciencia de trabajar en la industria del cine, no siempre grata. Y menos en este país. "Es muy difícil levantar un proyecto como Yo la busco. En cine hay que ser flexible, saber en qué liga juegas", recuerda. "A veces envidio a mis amigos artistas porque ellos solo dependen de ellos, mientras que lo mío está atado a una industria".

México, país con algunos de los grandes en la dirección de fotografía como Lubesky y Rodrigo Prieto, ha trabajado intensamente en el mundo de la publicidad. "Es el patio de recreo. Te da posibilidades a nivel técnico, no estás con el agua al cuello como en el cine. Hay un abismo en lo visual entre México y España; pero allá no te dejan meter la cabeza en el cine si eres extranjero", asegura. Carlos Rigo tiene en la cabeza y en el corazón un proyecto: hacer un documental sobre la vuelta al mundo en solitario de su padre, Jaime Rigo, un avezado navegante. "Por respeto no me embarcaré. Quiero convencerle de que meta cámaras, pero no con gran tecnología. Algo modesto, fiel al espíritu del sueño de mi padre", dice.

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