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Crítica de música

Descanso(s) eterno(s)

Charlotte, en su vejez, sueña con Werther.

Charlotte, en su vejez, sueña con Werther. guillem bosch

Urbanización.- Para los muertos sea el descanso eterno. Para los suicidas, también. Y para el público sean los descansos eternos, para dejar que los operarios tramoyistas puedan cambiar de escenario. Con ruido de voces y martillos de fondo. Eso sí, a telón bajado.

Y es que la escenografía que trajo el Principal de Palma para ese Werther de Massenet es bella, aunque no tanto como nos habían anunciado, pero al mismo tiempo es complicada para un teatro como el nuestro, lo que obliga a añadir intermedios y a parar la función antes del cuarto acto, con disculpas del director musical incluidas. Montar y desmontar los chalets de una urbanización sobre el escenario no es cosa fácil.

Graham Vick traslada la acción hacia los inicios de la segunda mitad del siglo XX, una época en la que el suicidio por amor no es tan creíble como en el romanticismo. Por lo que recurre a la idea de una especie de sueño/locura que tiene Charlotte en su vejez.

Buena la iluminación y efectista y colorido el vestuario.

Voces. Empecemos por el coro de niños, que merece un contundente aplauso. Sigamos con los cantantes de menor (por duración, no por sencillez) papel, entre los cuales nuestro Tomeu Bibiloni como Johann. Todos más que correctos.

Y así es como llegamos a los cuatro protagonistas, Irene Mas como Sophie (un rol que han cantado voces de la tala de Kathleen Battle o Arleen Auger) estuvo muy bien, una de las sorpresas y bazas de la noche, casi al mismo nivel que Joan Martin-Royo como Albert, sin duda la mejor voz de la producción. Monica Bacelli, aunque sin destacar, resolvió el papel de Charlotte sin fisuras. Su monólogo del tercer acto sonó musicalmente correcto. No podemos decir lo mismo de Josep Bros como Werther. Le faltó musicalidad, en los agudos y fortes. Bros tiene tablas y conoce el papel, aunque no satisfizo las expectativas que su presencia había despertado.

Cristóbal Soler, al frente de la dirección musical, hizo sonar nuestra Orquestra Simfònica de manera impecable. Tanto en los momentos instrumentales como en los que acompaña las escenas, la formación estuvo muy bien.

Poco público para un estreno y algunas deserciones después del segundo acto. Lo que no debe desanimar a los programadores. No solamente de los títulos de siempre vive el melómano.

Werther, de Jules Massenet

Teatre Principal de Palma

***

Solistas vocales

Cor de nins del Teatre Principal

Orquestra Simfònica de Balears

Cristóbal Soler, director musical

09/05/18

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