01 de abril de 2018
01.04.2018
Entrevista

Miguel Adrover: "Uno nunca tendrá suficiente de aquello que no necesita"

El que fue diseñador se muestra muy crítico con la avaricia de las personas y con la industria de la moda

01.04.2018 | 16:42
Miguel Adrover: "Uno nunca tendrá suficiente de aquello que no necesita"

Se le conoce por su faceta de diseñador, aunque él asegura que no lo es y que utilizaba la ropa como "arma" de expresión. Aun hoy, después de su última colección, 'Out of my mind', en 2012, sigue marcando tendencia

¿El colectivo Vaquera le rendía homenaje en su último desfile, en la Semana de la Moda de Nueva York, con su rostro estampado en una prenda. Poco después aclararon que es porque le consideran un ídolo. ¿Se lo tomó como un elogio?
Si miramos las pasarelas de hoy en día, en muchos desfiles se ve que muchos creadores hacen lo que nosotros hicimos en 2012 con la colección Out of my mind: coger diferentes prendas y darles la vuelta. Después de todos estos años... Que alguien reconozca tu trabajo, ver que hemos sido alguien a quien mirar para construir un futuro dentro de la moda, me alegra mucho. Creo que con lo que hicimos con Out of my mind aún seguimos creando tendencia en el sector. Veo que han copiado las siluetas, las técnicas de reutilización, el reciclaje? Todo esto ahora son cosas que están incorporadas, o que se están incorporando al mundo de la moda. Y muchas de ellas surgen de nuestras ideas.

¿Cree que también han absorbido su filosofía, siempre tan crítica con el consumismo?
Veo que han copiado el estilo, la tendencia. Aunque considero que por detrás no tienen ningún tipo de discurso inclinado a crear consciencia social o ecológica. La filosofía que había detrás de la compañía no la han absorbido.

¿Tenemos que fiarnos de las empresas o marcas que presumen de apostar por el cambio social y el ecologismo?
Yo no conozco a todo el mundo, y no estoy muy metido en el mundo de la moda ahora mismo. Pero la misma industria está muy lejos de esto, ya que es una de las más contaminantes del mundo. Y todo se acentúa con el fast-fashion, esto de hacer productos que la gente deja de usar en dos semanas. No es sostenible. La gente se compra ropa cada fin de semana porque la ropa es muy barata.

¿Esto se puede cambiar?
Bueno, la gente tendría que consumir menos, consumir realmente lo que necesita y no las tendencias. No necesitamos tantas mudas. ¿Cuántas mudas teníamos antes? Tres, cuatro. Una para el colegio, una para el funeral, una para las celebraciones y una para ir a trabajar. Los armarios de la gente, hoy en día, contienen mucha ropa innecesaria. Viendo la superpoblación del planeta, la avaricia de todos? uno se pregunta qué pasará. La madre tierra no da más. Será un suicidio, parece que nos vamos directamente al precipicio. Queremos, queremos, queremos. Y queremos porque nos quieren vender, porque nos han manipulado. Los que hacen los estudios sobre los consumidores son psicoanalistas, no hay ningún tipo de sensibilidad por lo humano: quieren que consumamos y punto.

Parece un pez que se muerde la cola...
Lo que le interesa a la industria es que compremos, y si a la gente le hacen creer que comprando estarán más contentos y mejor, ya tenemos la cadena perfecta. Uno nunca tendrá suficiente de lo que no necesita. Es infinita esta filosofía del capitalismo desenfrenado, de este neoliberalismo.

¿Se puede vivir al margen de esto?
Hay caminos sin asfaltar, más pequeños, que la gente podría tomar para alcanzar sus sueños o llegar a sus metas. Pero para hacer esto hay que desconectar de lo otro, aislarse un poco, y la gente tiene miedo a la soledad, a encontrarse a ellos mismos. Por eso prefieren crearse un personaje y ser otros. Hoy en día la gente esta muy influenciada.

¿Piensa que la gente no se conoce a ella misma?
Sí, lo creo. La gente no sabe quién es, no se conoce. Y ahora ha llegado esta obsesión por lo visual, por el cuerpo, la peluquería, los tatuajes? ¿Qué es toda esa necesidad? Parece que la cultural americana del first the outside, after the inside ha llegado. Primero el exterior y luego el interior, y ya veremos. Estamos cayendo en esto. Lo que pasa en América no sería tan malo si solo pasara allí.

¿Estos dos años más aislado, que ha estado trabajando en 'La mort amb pebres torrats', le han servido para encontrarse y conocerse mejor?
Sí. De hecho, este último trabajo realmente es un análisis sobre mí, sobre toda mi vida. Todo lo que hay es lo que yo he podido recopilar, y toda esa energía la he metido en un sitio y he intentado sacarla de alguna manera. He estado muy desconectado y he vivido de una manera muy diferente? he hecho un jardín, tengo unos 400 rosales? he desconectado con casi todo lo anterior para conectarme con la tierra.

¿Le ha costado mucho?
El proceso no es fácil, porque con todo lo que te pasa al final te creas un personaje y actúas como crees que tienes que actuar. Es cierto que a mí nunca me ha gustado mucho la parte que se considera más exitosa, de la fama y el dinero. La moda me interesaba desde cierto punto y hasta otro, pero no más allá.

¿A partir de dónde ya no le interesaba la moda?
Su parte frívola no me ha gustado nunca. Yo pensaba que la ropa era una gran plataforma para la expresión, porque la ropa afecta mucho socialmente. Yo lo sé porque soy de un pueblo muy pequeño y de joven me hice punky, romántico...y recibí acoso y todo lo que te puedas imaginar. Pero nunca me ha gustado la moda como algo de tendencia, sino como un arma para contestar y poner encima de la mesa diferentes puntos de vista.

Sobre el ecologismo. ¿Es tarde para rehacer el mal que se ha hecho al planeta?
Yo creo que sí. Las cosas están muy avanzadas y lo que da mas miedo es que parece que la avaricia no se acabará nunca. Los que tienen más siguen queriendo más, y parece que intentan llegar a Venus cuando aquí lo tenemos todo y no lo podemos proteger. Es peligrosa la situación. Hay multinacionales que están comprando las selvas del mundo para tener los recursos. Sí. Es tarde. Y da miedo que los informativos no hablen de los problemas reales. Y da mucho miedo.

Su colección Utopía marcó un antes y un después en su carrera. ¿Piensa en ello?
Yo creo que todo ha pasado porque tenía que pasar. Nunca he considerado que aquello fuera una desgracia, simplemente porque yo nunca había tenido la ilusión de triunfar o construir un imperio como Armani. Yo no estaba con estas historias. Las cosas se movieron como se tenían que mover. Yo no soy como Whitney Houston, que le fue bien con la canción I am a every woman y luego todas sonaban igual. A mí cuando una canción me ha sonado bien y ha tenido éxito quiero cambiar de estilo y de todo, porque ya he superado eso. Y hoy en día pasa que, cuando algo funciona, la gente sigue haciendo eso hasta que mueren.

No es eso lo que usted quiere.
No. No porque, de ser así, me estancaría en algo que me va bien. Y yo considero que mi trabajo no es solo para mi, sino que creo que tengo la obligación de transmitir. Tengo algo dentro que no puedo retener, tengo que sacar ese hijo que llevo dentro, vomitarlo todo. Recolecto tanta información de lo que está pasando que es mi obligación expresarlo. No solo se trata de mi, se trata de que si tienes la posibilidad, artísticamente, de crear una consciencia sobre eso que tú crees, es muy importante que lo hagas.

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