El Teatre Principal ha solicitado a Función Pública del Consell que abra un procedimiento interno para investigar quién grabó de manera ilícita durante un ensayo del pasado jueves al actor que se restriega la bandera de España en la obra Escenas para una conversación después del visionado de una película de Michael Haneke, de la compañía El Conde de Torrefiel. "Es un delito penal tipificado que puede conllevar penas de entre tres y seis años", explica el director de la sala Carlos Forteza.

El responsable del teatro junto al vicepresidente insular Francesc Miralles denunciaron ayer el uso instrumentalizado de estas imágenes por parte de algunos medios digitales, "sacándolas de contexto y sin respetar la libertad de creación del artista". "Precisamente, es todo lo contrario a lo que se ha dicho. La obra es una parodia de dos pseudoartistas que quieren hacerse famosos viralmente haciendo payasadas como las que salen en el vídeo que se ha filtrado. La obra pone en entredicho ese efímero estrellato conseguido a partir de payasadas", comenta Forteza. "De hecho, ningún espectador puso una denuncia después de las dos funciones que programamos", añadió. "Las imágenes que han aparecido en los medios sin contrastar han salido de la propia casa", agregó. "Hay un control digital de entrada y salida del personal y los que tienen acceso a un ensayo a puerta cerrada no es tanta gente", apostilló.

Ante el aluvión de insultos en la red a la compañía, incluidos deseos de muerte al intérprete grabado, el Principal interpuso el pasado domingo una demanda en el juzgado de guardia. El actor hizo lo propio de manera paralela a la institución.

La sala, que apoya la libertad de creación y la compañía, quiere dotar así de plenas garantías a los artistas y compañías incluidas dentro de su programación a la hora de desarrollar su trabajo.

Por su parte, el PP hizo hincapié en que la elección de esta obra no era oportuna en los momentos tensos que se están viviendo a raíz del referéndum catalán. "Por otra parte, la plasticidad de la obra violenta unos símbolos visualmente", sostuvo Joan Rotger, acompañado ayer por Catalina Cirer a las puertas del teatro. "Por otra parte, el hecho de plantear buscar chivos expiatorios en la plantilla de la sala me parece que es una caza de brujas desmesurada", continúa. "Las responsabilidades las han de asumir Forteza y Miralles y explicar por qué han elegido esta obra", indicó. Forteza contestó a este extremo que en ningún momento se buscó programar ex professo esta pieza en el fin de semana del referéndum, sino que se han hecho las funciones cuando la compañía ha tenido disponibilidad. "La primera vez que nos pusimos en contacto con ellos por esta pieza que se ha representado por muchísimos teatros de toda España sin ningún tipo de problema o polémica fue en junio de 2016 y por agenda no han podido venir aquí hasta ahora", detalló.

Pese a ello, para Rotger (PP) la representación es de "mal gusto" y "no es oportuna" en un teatro público como el Principal.