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Entrevista

Eva Hache: "España y Cataluña no son malos vecinos, la guerrilla les conviene a los políticos"

"Me mantengo bastante a salvo cuando se meten conmigo en las redes sociales"

La actriz y humorista Eva Hache (Segovia, 1971). david ruano

Los vecinos de arriba lleva cosechando éxitos desde octubre de 2016. Eva Hache preside el cartel flanqueada por Josep Julien, Andrew Tarbet y María Lanau. La función es una inmersión en la vida de dos parejas muy distintas y en el fondo una profunda reflexión sobre la convivencia de personas que están o estuvieron enamoradas algún día. El drama y la risa están servidos.

Una pareja irrumpe en la vida de un matrimonio agónico para poner patas arriba su existencia. Recuerda mucho a Un dios salvaje

Pues no la he visto. Cesc se inspiró en su vida personal para escribir esta obra. Tuvo unos vecinos en el piso de arriba que eran muy fogosos y que le provocaron bastantes trastornos por las noches. Entonces decidió ficcionar a partir de esta situación. Se preguntó qué pasaría si los de abajo invitaran a un pica-pica a los de arriba para ver si trataban o no el tema. Mi marido en la obra sí quiere hablarlo y yo no. Antes de que los vecinos toquen al timbre, ya se ve que esa pareja no se lleva bien. Está instalada en la falta de respeto. Es su forma de vida.

¿Cómo se desata la risa ante la historia trágica de ese matrimonio roto?

En esta función se ve la base del clown y de la comedia clásica. El espectador está viendo a alguien que lo pasa peor que él. Verlo pasar mal a alguien que no eres tú siempre da risa. Eso unido a la escritura fluida y la naturalidad de Cesc Gay es como si el espectador se asomara a mirar por el ojo de la cerradura.

Empezó con la interpretación y no con el humor. ¿Protagonizar Los vecinos de arriba

Sí, totalmente. Llevaba tiempo haciendo mucha televisión, entretenimiento pero casi nada de ficción. Cuando empecé a ensayar con Cesc esta obra me dije: "Esto es lo que quería hacer desde el principio".

¿Cómo es trabajar con Cesc Gay?

Es muy buen director de actores. Cesc hace que le cojas mucho placer al trabajo previo. En mi caso, a la hora de hacer un papel, me dejo llevar. No soy una de esas actrices atormentadas que necesitan interiorizar el personaje y sufrirlo. Me dejo dirigir bastante. En ese sentido, me siento más aliviada que haciendo mi propia comedia. Máxime cuando el personaje que interpreto tiene poco que ver conmigo, como pasa en esta obra. Apoyarte en un texto que necesita muy pocos añadidos la verdad es que protege un montón.

¿Haciendo monólogos se la juega más personalmente?

Sí. Es muy diferente. Cuando haces un monólogo puedes crearte un personaje que sea distinto a ti, pero es muy complicado hacerlo y funciona muy pocas veces. En un monólogo, cuando se interpreta demasiado, deja de funcionar. Cuanto más cercano esté a ti y a lo que te sucede, mucho mejor.

¿Qué ha aportado su experiencia con el humor a esta comedia de Cesc Gay?

Creo que llevo el tempo de la comedia dentro y de la réplica también. La comedia es casi como una partitura que hay que seguir y que no funciona si hay demasiadas pausas por ejemplo. Digamos que llevaba el código de la comedia muy entrenado.

¿Cómo se lleva con sus vecinos?

Muy bien. Como yo soy la de arriba (risas). No tengo vecinos arriba ni a los lados, sólo abajo, así que habría que preguntarles a ellos. Pero creo que hay un buen forjado que aísla.

¿Son España y Cataluña vecinos mal avenidos?

En el fondo, no. Pero nuestros políticos están aprovechando la situación para que haya un estado de guerrilla. Un estado que a ellos les conviene. Me parece bien el referéndum y que el ciudadano hable y decida si quiere o no independencia. Lo veo algo evolutivo. Los que se mueven, trabajan y viajan de un lado al otro creo que no tienen ningún problema de relación. Los que no se mueven y jamás visitan el otro lado y los que se informan por según qué medios sí están más en contra y tienen dudas acerca del otro. Pienso que es una cuestión cultural también.

¿Conviene reírse más de la vida en pareja?

Sí, mucho. Hay que reírse de todo. En España nos sale bastante bien eso de reírnos. Creo que incluso demasiado porque nos olvidamos del problema. Cuando pasa algo, en seguida hacemos broma, memes, nos ayuda a digerir lo sucedido, pero a veces nos impide pasar a la acción. Sobre la pareja, si ésta no se lo pasa bien y no se ríe en su convivencia, está abocada al fracaso.

¿Por qué hay que reírse de todo?

El humor es una herramienta que sirve para todo. Sirve para reflexionar sobre cualquier asunto. Creo que el humor es la mejor herramienta del ser humano.

Son muchos los famosos que tienen problemas y han de padecer descalificaciones e insultos en las redes sociales. ¿Cómo lleva esas situaciones?

Es un lenguaje nuevo. Ahora mismo las redes ya son de uso mayoritario, pero aún estamos aprendiendo a usarlas. Es cierto que es muy fácil esconderse tras una cuenta de Twitter y que todo el mundo opine con inmediatez. Sí habría que pensar un poco más qué se escribe. Por otra parte, yo también como persona pública debo elegir qué me ofende y qué no me ofende. Tener un nivel muy elevado de ofensa también es estúpido. A veces nos tomamos como un ataque personal respuestas de personas que no están de acuerdo con nosotros. Confieso que me mantengo bastante a salvo cuando alguien se mete conmigo de manera gratuita. Muchas veces no tiene trascendencia y en otras ocasiones ha habido comentarios que me han ayudado a mejorar y crecer.

La monologuista feminista Patricia Sornosa asegura que la comedia en nuestro país todavía es un reducto machista. ¿Está de acuerdo?

No sólo la comedia. Todo está regulado por los hombres. Por eso vuelve a tener tanta fuerza la lucha feminista. Yo creo que hay que ser feminista porque estamos en una desventaja muy visible.

Está de jurado en el concurso Got Talent

Trato de ser cariñosa y valorar el esfuerzo de la gente que pasa por el programa, tenga talento o no. Intento ser sincera, rigurosa, pero sin perder el respeto. Y siempre que puedo doy mi opinión con humor. Ahora hemos acabado de grabar las audiciones y calculamos que el próximo enero la cadena emitirá el concurso.

¿Ha abandonado el monólogo o la comedia en vivo española el humor blanco e inocuo con el que empezó?

Sí. Es extraño que en un país de cuentachistes como el nuestro llegara tan tarde este tipo de registro. Pienso que ha evolucionado mucho y que se ha adaptado a nosotros. Al principio veía cómicos empollones que se estudiaban los monólogos anglosajones y resultaban raros. Ahora ya ha pasado bastante tiempo y veo muchas marcas personales interesantes.

Los estadounidenses siguen siendo más bestias.

Sí. Pero aquí con la Ley Mordaza hay que tener más cuidado. El humor es la base de la crítica social y política. Pero se ve que hay algunos políticos que le tienen miedo.

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