Crítica de arte
Los perfiles del dibujo

Exposición de Cati Cànoves en la galería Pep Llabrés Art Contemporani.
Biel Amer Palma
No es fácil en estos momentos seguir trabajando la pintura y tener un lenguaje propio, asimilado y reconocible. Por eso mismo sorprende la obra de Cati Cànoves (Manacor, 1983) por el alto grado de reconocimiento que presenta su obra, desde sus primeras pinturas del 2007 en las que retrata de forma amable una serie de personajes de proximidad, vecinos quizás. En ellos ya se apreciaba el tratamiento del cuerpo, el perfil de los personajes y su adscripción al color, moteado y libre. Ciertamente eran trabajos postgraduada, aunque en ellos se apreciaba el interés por el perfil humano de sus protagonistas.
Tras un período de búsqueda con resultados tan estimulantes como la serie Monstres y Madótiques, su trabajo da un vuelco, previsualizado en algunas de esas obras anteriores, para centrarse en un mundo más complejo, abigarrado y de mayor compromiso, artístico y social. Así es en Ciutats i Ports de 2011, en el que la artista se vuelca sobre formatos de mayores dimensiones y soportes como la madera, menos dúctil que la tela. Su lenguaje plástico ya está definido y a partir de él desarrolla toda su obra hasta su primera exposición en la galería Pep Llabrés.
Para esta presentación ha preparado una serie de obras organizadas a partir de una denominación común Floripondios. Sorprende el título que, en primera instancia, se refiere a una planta solanácea que tiene efectos tóxicos, sin embargo, la RAE acepta también el uso de la forma despectiva de valorar algo de mal gusto, exagerado, incluso feo. Esa es la acepción que utiliza Cànoves para acentuar la ridiculez de algunos de sus personajes, aunque no por ello no sienta un cariño especial hacia algunos.
Observando la obra uno siente la tentación de buscar analogías con la obra de Arcimboldo, Phillip Hass o Klaus Enrique, hasta que descubre que la obra de Cànoves busca un registro más cercano y, en consecuencia, una mirada de ternura al dotarlos de una identidad que bien podría acercarles a personajes de las populares rondalles. Tal vez esa sea su principal debilidad ya que sustenta toda la serie proyectándola a partir del dibujo y la caricatura frente a la potencialidad que le aporta la pintura, aquí complementaria en cada cuadro.
Si en la serie Ciutats i ports vimos una pintura enérgica, vital y crítica, los personajes actuales carecen de aquella potencia, pese a estar bien definidos, dibujados con gracia, perfilados en su contorno. Paródicos pero entrañables, trasmiten un cierto desamparo alejados de sus anteriores retratos. Acaso sea ese protagonismo que no merecen o el tratamiento del trazo en tinta, el que arrastra toda la obra a una resolución menos plástica a la que nos tenía acostumbrados.
Cati Cànoves
Floripondios
Lugar: Pep Llabrés Art Contemporani. Palma. Fecha: Hasta mediados de junio
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