03 de abril de 2017
03.04.2017

El Principal se alía con Mozart

La comedia pícara 'Così fan tutte' se estrenó ayer por la tarde en el auditorio de Palma con un rotundo éxito - La obra narra una trama de juego sucio en el que se ven implicadas dos parejas para demostrar la propensión infiel de la mujer

03.04.2017 | 00:02
El salón del Teatre Principal se completó para el estreno de la ópera mozartiana.

Tras 20 años desde su estreno en el Teatre Principal, la ópera bufa de Mozart y libreto de Lorenzo Da Ponte, Così fan tutte (1790), regresó al auditorio de Palma para desplegar su mordaz y pícaro humor con un tema algo escabroso como es el intercambio de parejas. El público fue cómplice del engaño planeado y de que, en cierto modo, ya en el siglo XVIII se consideraba que "un clavo saca otro clavo", tal y como cantó el astuto Don Alfonso.

La soprano Carmen Romeu supo disimular majestuosamente la sinusitis aguda que sufre estos días. La valenciana interpretó a Fiordiligi, un rol extremadamente musical y de enorme exigencia vocal dentro de un altísimo sentido del drama.

Così fan tutte es una obra maestra de la simetría: dos actos, tres hombres y tres mujeres, dos parejas (Ferrando, interpretado por el tenor Giorgio Misseri; y Dorabella, personificada por la mezzosoprano Carol García; Guglielmo, Joan Martín-Royo; y Fiordiligi), dos personajes en ambos extremos de la escala social (Don Alfonso, el filósofo que da vida Simón Orfila, quien regresaba al escenario sobre el que debutó hace 20 años; y Despina, la criada sagaz interpretada por Susana Cordón), y prácticamente el mismo número de arias para todos los solistas.

Inteligencia e ironía escondida, con gran sensibilidad teatral en la que ni siquiera se distinguió una ética, por lo que el público no pudo condenar o absolver a los protagonistas. La ambigüedad del conflicto emotivo que reina durante toda la ópera terminó inundando el gran salón, ya que el final deja escoger al espectador si las parejas vuelven a las de origen.

Bajo la batuta de Domenico Longo, director musical de la obra, la Orquestra Simfònica de les Illes Balears interpretó la excelente y refinada partitura de Mozart. Escondida bajo el escenario por la puesta en escena creada específicamente para la obra por su director de escena, Mario Martone, la banda acompasó las palabras y guiños burlescos con tintes sexuales.

Abrazo al público
Desde el inicio, el diseño del escenario acercó la obra al público, aportando "frescura y respetando la estructura de una ópera de cámara; es como si estuviésemos un cantando y salvando las distancias, de modo que se convierte en una reunión entre amigos", tal y como indicó el solista Martín-Royo.

La última de las tres obras maestras que escribieron Mozart y Da Ponte volverá a interpretarse el miércoles y el viernes a las 20 horas; y el domingo a las 18, con la esperanza de contar con la recuperada voz de Carmen Romeu.

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