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Alarma medioambiental

“La vida en la Tierra puede superar un drástico cambio climático. Los humanos, no”

El borrador de un informe de la ONU lleva más lejos que nunca la alerta por el calentamiento: advierte de efectos devastadores e irreversibles en los próximos 30 años, independientemente del ritmo de reducción de gases de efecto invernadero

El calentamiento amenaza glaciares como el Perito Moreno Reuters

Pocos textos documentan de forma tan completa un probable apocalipsis como el borrador de informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU. A lo largo de 137 páginas, el escrito, cuya versión final se publicará en febrero del año que viene, advierte de que el cambio climático alterará de forma irreversible la vida en la Tierra durante los próximos 30 años, agravando la escasez de agua, la malnutrición, los éxodos y la extinción de especies, independientemente del ritmo de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. 

La vida en la Tierra puede superar un cambio climático de envergadura evolucionando hacia nuevas especies y creando nuevos ecosistemas. Pero los humanos no”, concluye el borrador, dando una nueva vuelta de tuerca a la conocida hipótesis del historiador Yuval Noah Harari. “Quizá dentro de 65 millones de años, unas ratas inteligentes contemplarán agradecidas la destrucción que la humanidad provocó, igual que nosotros podemos dar las gracias a aquel asteroide que acabó con los dinosaurios”, escribió Harari en su libro ‘Sapiens’. Solo que los reptiles prehistóricos no tuvieron ninguna responsabilidad en su extinción, mientras que en el hipotético fin de la humanidad seríamos nosotros los culpables del desenlace. 

Cuando la agencia France-Presse adelantó el documento, hace unos días, los principales responsables de su elaboración subrayaron que no era el definitivo, que se trataba tan solo de un borrador, que todavía faltaban comentarios por añadir, secciones por completar. “Se trata de una versión parcial y preliminar de una parte del informe”, señaló François Gemenne, de la Universidad de Lieja, en Bélgica. Pero nada hace pensar que las expectativas medioambientales vayan a mejorar en los próximos meses, transformando las principales conclusiones del trabajo. “Lo peor está por llegar: [el calentamiento] afectará mucho más a la vida de nuestros hijos y nietos que a la nuestra”, avisa el texto.

Una subida de tres grados

El IPCC, cuyo informe anterior data de 2014, abre una ventana al optimismo, al señalar que todavía es posible frenar el cambio climático en la segunda mitad de siglo si se toman medidas contundentes. Pero al mismo tiempo, deja claro que no se están adoptando. Incluso en el caso de que los compromisos recogidos en el Acuerdo de París, el tratado internacional aprobado en 2015 por 200 países, acaben cumpliéndose y el calentamiento global se mantenga por debajo de los dos grados respecto a los niveles previos a la revolución industrial, las consecuencias serán catastróficas. Con la evolución actual, la Tierra se dirige a una subida de tres grados. 

El organismo de la ONU llega más lejos que nunca en su borrador. Explica que si el ascenso es de un grado y medio, algo que sería interpretado como un éxito en la lucha medioambiental, “las condiciones de vida cambiarán superando la capacidad de algunos organismos a adaptarse”. Por ejemplo, los arrecifes de coral, de los que dependen cerca de 500 millones de personas, y los animales del Ártico, un territorio que se calienta tres veces más rápido que la media terrestre. Con esta optimista subida de la temperatura, 350 millones más de seres humanos sufrirán escasez de agua. 

Con dos grados más (es decir, cumpliendo los objetivos del Acuerdo de París), 130 millones de personas más que ahora podrían caer en la pobreza extrema a lo largo de los próximos diez años, y en 2050 la cifra de seres humanos que padecen hambre aumentará en 80 millones. En esa fecha, centenares de millones de habitantes de localidades costeras se verán amenazados por frecuentes inundaciones asociadas a la subida del nivel del mar, provocando grandes migraciones. El año pasado, de hecho, pese a las restricciones para hacer frente a la pandemia del coronavirus, batió el récord en desplazamientos internos: 40 millones y medio de personas en el mundo se vieron forzadas a huir de su hogar, sin cruzar las fronteras de su país de origen. La inmensa mayoría (más de 30 millones), por causas relacionadas con el clima. 

Los puntos de inflexión

Es probable que la versión final del informe sustituya algunas palabras que se encuentran en el borrador, pero este texto tentativo muestra cuánto ha avanzado la ciencia climática desde que el IPCC publicó su primer trabajo, en 1990. Los anteriores informes (siempre publicados con una periodicidad de seis años) empleaban un lenguaje muy precavido. Eran conservadores, haciendo hincapié en los interrogantes que rodeaban los modelos y proyecciones climáticas. El borrador opta por un enfoque muy distinto. Sobre todo, en lo relativo a los llamados puntos de inflexión, umbrales climáticos para los que no existe vuelta atrás una vez que se han traspasado, provocando el colapso en cascada de varios ecosistemas terrestres, uno detrás de otro. 

A finales de 2019, un prestigioso grupo de científicos liderados por Timothy Lenton, de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, identificó nueve puntos de inflexión que podrían cruzarse con una subida de entre uno y dos grados: el colapso de las capas de hielo de Groenlandia y parte de la Antártida, la desaceleración de las corrientes del Atlántico y la destrucción de las selvas tropicales, el ‘permafrost’ y los bosques boreales, entre otros. El borrador del IPCC eleva la cifra hasta al menos una docena. 

El ejemplo más claro se sitúa en el deshielo de los casquetes glaciares en Groenlandia y la Antártida Occidental, territorios que contienen suficiente agua para provocar que el nivel del mar se eleve 13 metros. Según el documento, ese punto de no retorno se alcanzaría con una subida de la temperatura superior a los dos grados, evolución a la que el planeta se dirige en estos momentos. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) calcula que hay un 40% de posibilidades de que la temperatura ascienda un grado y medio durante los próximos cinco años. 

Otro caso podría darse en el Amazonasuno de los grandes pulmones de la Tierra, que corre el riesgo de convertirse en una sabana. Pero aquí el efecto dominó también puede ir en sentido contrario. El borrador explica que la conservación y restauración de manglares y bosques submarinos de algas aumentaría el almacenamiento de CO2, protegería las costas, supondría un hábitat para numerosas especies y alimentaría a las poblaciones costeras. 

Necesitamos una transformación radical de los procesos y comportamientos, a todos los niveles: individuos, comunidades, empresas, instituciones y gobiernos –concluye el documento-. Debemos redefinir nuestro modo de vida y consumo”.

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