18 de noviembre de 2012
18.11.2012
Debate

¿Y si cambiamos el nombre a Magaluf?

Las referencias al destino, tan asociado a los excesos, no aparecen en la promoción de los nuevos proyectos hoteleros y en círculos políticos de Turismo se han planteado un cambio de denominación para lavar la imagen

18.11.2012 | 07:30
Una vista área de Magaluf, el principal núcleo turístico de Calvià.
Ma-ga-luf. Tres sílabas que suenan diferente dependiendo de quién las pronuncie. En boca de miles de jóvenes europeos, suena a diversión a raudales, a sueño festivo de verano ("Haría cualquier cosa para rebobinar un mes y volver a Magaluf", decía uno de ellos este año). Ma-ga-luf. Si el nombre sale de medios sensacionalistas británicos, se oye al revés. Suena a excesos etílicos, a desmadre furibundo, a balconing y a "peligroso cóctel vacacional", como escribió un periódico británico, el Daily Mail, el pasado agosto.

El origen del debate

El topónimo calvianer ya está en el panteón de los grandes santuarios europeos de la fiesta. Con los pros y los contras que eso conlleva. De momento, los grandes proyectos turísticos de reconversión puestos en marcha este verano no destacan en su comercialización el nombre de Magaluf. Empezando por el nombre global del proyecto de reforma, Calvià Beach Resort, siguiendo por el Wave House Mallorca (en la descripción del hotel que se hace en la web de Melià apenas aparecen referencias a Magaluf) y acabando por el Nikki Beach Mallorca, en cuya página de internet de inicio no aparece directamente ninguna referencia al núcleo calvianer.
A ello se suma que en determinados círculos políticos de la conselleria de Turismo no se vea con malos ojos la posibilidad de que, en un futuro, Magaluf se comercialice como destino turístico con un nombre diferente para que la mala imagen asociada al destino no se convierta en un lastre. Todo lo cual da pie a un debate que se resume en la siguiente pregunta: ¿beneficiaría a Magaluf el llamarse de otra forma para lavar su imagen?

"¿Quién conoce a Calvià como destino turístico?"

Cuando se les plantea la posibilidad, los hoteleros no ven los beneficios por ningún lado. "Magaluf se vende por sí solo. Se conoce internacionalmente al igual que se conocen otros destinos, como Palmanova, Illetes, Peguera. Los turistas no conocen Calvià [como destino]", explica el presidente de los hoteleros de Palmanova-Magaluf, Sebastià Darder. De hecho, subraya, las asociaciones hoteleras del municipio siempre han rechazado englobarse bajo una marca turística con el nombre genérico de Calvià. "Aunque es cierto que Magaluf puede tener alguna connotación negativa, no pensamos en un cambio de nombre", dice Darder, quien niega con rotundidad que si al proyecto de reconversión de Magaluf se le ha llamado Calvià Beach Resort sea con la intención de relegar la marca Magaluf.

¿Magaluf Beach, Magaluf Resort, Costa de Magaluf?

Lanzado el debate a pie de calle, las ideas vuelan. ¿Posibles nombres? ¿Magaluf Beach, Magaluf Resort, Costa de Magaluf? Pepe Rico, que regenta un bar, se alinea en las filas de los escépticos. "Sería absurdo. Es como si a ti te cambiaran tu nombre. Magaluf tiene identidad propia", dice mientras atiende a un cliente. En su joyería, Juan Gutiérrez no lo ve mal. "De hecho, dentro de cinco años, todo esto se conocerá como ´Calvià Beach Resort", vaticina. "Siempre es beneficioso cambiar el nombre de un negocio que no funciona, aunque, claro, el cambio tiene que ir acompañado de otras cosas", sostiene.

A su lado, el presidente de la patronal de comercio turístico Acotur, Pepe Tirado, cree también que podría ser hora de dar "un golpe de efecto". "Llevo tiempo diciendo que la imagen de Magaluf está afectada. Es una imagen gastada y sería un buen momento de hacer un punto y aparte, apostando por un cambio en positivo", comenta. Eso sí, dice que cualquier futura denominación debería incluir la palabra Magaluf, "muy conocida en el mercado británico".

Cerca de la primera línea de la playa, Jaime Roca defiende que antes de plantearse este tipo de cosas habría que "arreglar todo lo que hay pendiente, que es lo importante". "La delincuencia, la prostitución, la venta ambulante", apunta a continuación su amigo y comerciante Antonio. "El problema no es el nombre", manifiesta Manuel Díaz.

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