Esta semana los termómetros de casi toda la península bajarán por primera vez por debajo de los 20 grados durante el día, y las temperaturas nocturnas se situarán por debajo de los 10 grados.

Es una situación muy normal en estas fechas, como también lo es también el hecho de que llegue el momento de intentar cortar el paso a los resfriados y evitar que nos invadan.

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Porque los cambios de temperatura de estos días acaban haciendo estragos. Y aunque el resfriado no es una dolencia grave, sí que es incómoda, desagradable y a veces hasta incapacitante.

Así que, llegados a esta fecha, lo mejor es tomar ciertas precauciones para evitar, siempre que se pueda, pillarse un catarro.

Dejando claro, porque a veces genera confusión, que catarro y resfriado son dos palabras que hacen referencia al mismo episodio de obstrucción nasal, incremento de la mucosidad y aumento de la tos.

Cómo se contagian los catarros

Nada menos que unos 200 virus son los responsables de que la mayoría de los ciudadanos acabemos pillando un catarro. Y la mayoría de ellos pertenecen a la familia de los rinovirus.

En cuanto a cómo se contagian los catarros, nada que no sepamos de memoria.

Síntomas y tratamiento

No pocas veces un buen catarro puede acabar complicando bastante nuestra vida:

– Puede causarnos fiebre, aunque lo normal es que no dure más de 3 días.

– También desencadena mucosidad y problemas de garganta, pero suelen desaparecer en una semana.

Lo peor es la tos, que presenta una evolución más complicada y larga. Pero lo normal es que su duración no supere las 2 o 3 semanas.

Los mocos, que son lo primero que nos afecta, también tienen su evolución. Y lo que comienza como una «agüilla» que se escapa por la nariz, pronto se va espesando para convertirse en mocos blanquecinos que luego se vuelven amarillos o incluso verdosos.

Pero tranquilidad, porque el cambio de color de los mocos no es signo de complicación ni de necesidad de tratamiento antibiótico. Sólo es la evolución habitual de un catarro.

Medidas naturales de «combate» contra el catarro

Medidas naturales de «combate» contra el catarro Ahora que ya sabemos hasta los tiempos que nos puede complicar un catarro, mejor tomar algunas medidas que puedan servir para frenarlo. Porque por muy básicas que sean, si ayudan a evitar alguna incomodidad, bienvenidas sean.

1. Necesitamos toda la energía del cuerpo, y la digestión nos resta fuerzas

Si queremos enfrentarnos al resfriado común con todas nuestras fuerzas, necesitamos utilizar toda la energía posible. Y uno de los lugares donde más se gasta esa energía es en la digestión que nuestro cuerpo pone en marcha siempre que ingerimos alimentos. Más cuanto más fuertes.

Por esa razón, desde los primeros síntomas es fundamental evitar en lo posible ese gasto de energía y que el cuerpo pueda enfocarla en la lucha contra el resfriado común.

No es nada extraño. Todos hemos visto alguna vez cómo los animales enfermos dejan de comer. Es un reflejo natural y muy recomendable.

Para eso los naturalistas recomiendan evitar los alimentos que requieren un esfuerzo especial en el estómago, como los cereales (arroz, trigo…) y las grasas animales.

Una medida más drástica, pero también recomendada como remedio casero, es ayunar durante un día, en cuanto notamos los primeros síntomas.

Pero si eso nos resulta excesivo, se puede sustituir por una «mono dieta» de frutas o verduras durante 24 horas. Crudas, al horno, en compota, en puré… como nos gusten más, siempre y cuando no le añadamos nada a la preparación. Ni azúcar.

¡Ah! Y es bueno saber, por si le sirve de pista al “cocinero”, que a los intestinos frágiles les sientan mejor los alimentos cocidos.

2.¿Cómo potenciar el trabajo del hígado contra las toxinas?

Cuando aparecen los primeros síntomas de resfriado es bueno saber que el hígado es la unidad central de depuración de nuestro organismo.

Es el encargado de procesar las toxinas, y por eso es fundamental para detener el resfriado común.

Así que en esos primeros momentos es muy recomendable potenciar el trabajo del hígado.

Y lo primero es utilizar una fórmula natural y muy sencilla: aplicar calor a la zona. Porque eso tiene un efecto dilatador de los vasos sanguíneos que permite un mayor aporte de oxígeno.

También hay dos ingredientes que según los especialistas en medicina natural pueden ser de gran ayuda:

Desmodium. Una planta de origen africano que contiene alcaloides, flavonoides, saponinas y antocianinas. Y se le atribuyen propiedades antioxidantes, depurativas, antialérgicas y antiinflamatorias.

Cúrcuma. Una especie hecha de las raíces de la planta que recientemente ha llamado la atención por sus capacidades antioxidantes.

3. Los aceites esenciales de Ravintsara y Tea Tree

Estas esencias vegetales están consideradas por los homeópatas como poderosos antivirales y antibacterianos.

La medicina natural asegura que tomar tres gotas mezcladas con una cucharada de aceite o miel, por la mañana, al mediodía y por la noche, ayuda al cuerpo a deshacerse de los gérmenes.

Incluso se pueden aplicar a través de la piel, mezclando 10 gotas en un aceite vegetal y masajeando el tórax.

Pero cuidado, porque no se puede poner en la piel de bebés y es conveniente asegurarse (con una pequeña prueba en el codo) de que no somos alérgicos.

4. Extracto de semilla de pomelo

Los naturalistas consideran que este producto puede combatir eficazmente los patógenos (microbios que causan enfermedades), especialmente los responsables del resfriado común.

Y como todos los productos aquí incluidos, se puede encontrar en herbolarios o farmacias.

La dosis que recomiendan tomar es de 30 gotas por la mañana, al mediodía y por la noche, pero aconseja el homeópata, como principio de precaución, no tomarlo coincidiendo con antibióticos.

Eso sí, también en este caso sería muy conveniente consultar con el médico antes de iniciar cualquier consumo de estos remedios naturales.

5. Vitamina C

En este apartado no es necesario extenderse, ya que son muy conocidas las ventajas de la vitamina C, sobre todo para los catarros.

Sólo recordar que encontramos grandes dosis de vitamina C, además de en los cítricos, en frutas y verduras como la acerola (un fruto pequeño de América Central, parecido a la cereza. Tiene un sabor ácido pero suave) el kiwi o incluso el perejil.

6. Prevenir en lugar de curar

Como habitualmente, existen medidas preventivas que pueden evitar incluso los primeros síntomas y que se limitan a que hagamos bien lo que deberíamos hacer siempre.