El embarazo trae consigo una gran cantidad de inquietudes para las madres primerizas. De hecho, es muy común que, después de dar a la luz, reciban consejos de abuelas, madres, vecinas…, acerca de lo que deben o no deben hacer tanto con su bebé como con su propio cuerpo para recuperarse del parto.

Sin embargo, algunas de las recomendaciones más habituales y populares, como retrasar la lactancia después de la cesárea, o utilizar fajas para recuperar la figura, carecen de fundamento científico.

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«Dar a luz, sobre todo la primera vez, trae consigo muchas preocupaciones, así como cambios físicos y emocionales. Lo más común es sentir miedo y tener muchas dudas, pero estas deben ser resueltas recurriendo a especialistas como matronas, pediatras o ginecólogos para no caer en falsas creencias y procurar así la salud tanto de la madre como del bebé», asegura Antonio Hernández, jefe del Servicio de Ginecología del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela.

Para evitar confusiones y aportar información fidedigna, analizamos a continuación los principales consejos que reciben las madres después de dar a luz:

Sin embargo, esto no es cierto. La mayoría de las cesáreas se practican con anestesia epidural o raquianestesia, procedimientos que emplean fármacos que actúan solo a nivel local y, además, son seguros tanto para el bebé como para la madre.

Habitualmente, desde el punto de vista médico, es recomendable retomar las relaciones una vez han pasado los primeros 30 o 40 días, para evitar posibles infecciones.

Sin embargo, si la mujer se encuentra bien tanto física como emocionalmente, la pareja puede llevar a cabo otras prácticas sexuales que no tengan que ver con el coito.

 

Retomar el ejercicio físico varía en función de cada mujer y de cada parto, así como de las complicaciones que hayan podido existir. Lo más recomendable es volver al ejercicio de manera gradual evitando ciertas actividades que puedan resultar demasiado intensas o perjudiciales para el suelo pélvico.

Ahora bien, los especialistas no aconsejan, en una bañera o piscina, hasta que las heridas terminen de cicatrizar, ya que la humedad lo dificultaría.

De hecho, para recuperar el tono muscular y el suelo pélvico es mucho más útil realizar actividades como Pilates, ejercicios de Kegel y gimnasia hipopresiva.

Además, las fajas con forma de braga o pantalón obstaculizan la transpiración, y pueden perjudicar la cicatrización después de una episiotomía o una cesárea.

No obstante, algunas madres prefieren llevar alguna prenda de sujeción para aliviar la sensación de descolgamiento que sienten en la tripa después de dar a luz o para mitigar molestias lumbares.

En esos casos, lo mejor es usar una faja tubular en ocasiones puntuales (una banda reforzada que se ajusta con velcro).