Esta en todos los fruteros, encimeras, neveras y, sin embargo, a menudo, es un gran olvidado. Hablamos del limón, el rey de los cítricos y una fruta que tiene importantes beneficios para nuestra salud.

Esta fruta, característica por su color amarillo, es rica en vitamina C. Tan rica que en un solo limón encontramos con 50 miligramos de este nutriente, esencial para el ser humano.

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El nivel adecuado de ingesta de vitamina C para un adulto sano es, aproximadamente, de entre 65 y 90 miligramos día. Por lo que nos encontramos ante un alimento que nos aporta más de la mitad de la ración diaria.

La vitamina C es un potente antioxidante que estimula el sistema inmunológico, fortaleciéndolo para incrementar naturalmente nuestras defensas. Sin embargo, no solo es clave para la defensa del cuerpo contra las infecciones, sino que es un remedio, por ejemplo, para combatir resfriados.

Tan solo tienes que preparar una infusión de miel y limón y, opcionalmente jengibre, para aliviar los síntomas de malestar, congestión y garganta irritada.

Además, y aunque no cura el catarro, la vitamina C lucha contra la fatiga y el cansancio, esencial para recuperarnos de un proceso gripal o catarral.

Limón: acción bactericida

El estudio ‘Propiedades biocidas del zumo de limón’ de Miguel D’Aquino y Sergio A. Teves, que examinó su uso como desinfectante en las aguas de consumo, determinó que esta fruta tiene un gran poder contra las bacterias.

En concreto, «puede destruir la bacteria Vibrio cholerae solo a una concentración mínima de limón del 2% y en un tiempo de acción mínimo de 30 minutos. Se recomienda, sin embargo, conocer la alcalinidad del agua local que se busca tratar antes de fijar la concentración mínima de limón», señalan.

Sin embargo, pese a la acción bactericida, no hay evidencia científica del uso de agua con limón para diferentes fines como la pérdida de grasa, tal y como señala la nutricionista Marta Castroviejo.

«No desintoxica el cuerpo. Estas afirmaciones no tienen fundamento en la fisiología del cuerpo, pues son los órganos (riñones, hígado, piel, intestino…) los encargados de eliminar esas toxinas».

Además, en las redes se ha extendido que este cítrico alcaliniza la sangre, ante lo que advierte: «El cuerpo tiene sistemas para mantener la sangre en un rango de pH y lo que ingieras no lo va a modificar de forma notoria. Si esto ocurriese podría ser peligroso».

¡Cuidado con nuestros dientes!

Después de detallar los grandes beneficios que nos aporta el limón a nuestro organismo, hay que hacer hincapié en el daño que puede producir en el esmalte dental.

El contacto directo del jugo de esta fruta puede producir un desgaste irreversible del esmalte, e incluso la pérdida, y dar lugar a otras patologías dentales como caries, sensibilidad y pérdida estructural de los dientes.

Un consejo poco sabido pero muy importante para que los perjuicios no ganen a los beneficios del limón: Nuca debemos cepillarnos los dientes inmediatamente después de consumir limón. Si lo hacemos, ocurrirá que la acidez se esparcirá por toda nuestra boca y penetrará en el esmalte.

La solución más efectiva es tomar la limonada (o cualquier bebida con limón) con pajita (reutilizable, claro), para evitar que toque los dientes. Enjuagar con agua para eliminar la acidez de la boca es otro recurso para evitar dañar irreversiblemente el esmalte de nuestros dientes.

Sin embargo, el limón no es el único alimento que contribuye a la erosión dental. Otras frutas cítricas como la naranja, el pomelo y la mandarina, también lo hacen. El encurtido, los tomates, la soda, el té, bebidas deportivas y el vino blanco son otros víveres ácidos que tiene efectos negativos sobre nuestros dientes.