Vitaminas, minerales, aminoácidos, ácidos grasos esenciales, fibra, diversas plantas y extractos de hierbas. Para favorecer el sueño, para evitar el estreñimiento, para la caída del pelo, para reforzar nuestros huesos…

La gama de nutrientes y otros elementos con los que complementar nuestra alimentación es muy variada y la podemos encontrar, incluso, en las estanterías de cualquier supermercado.

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Nos referimos a los suplementos alimenticios que no son otra cosa que preparados que concentran cualquiera de estos elementos con el fin de complementar la ingesta que de ellos realizamos a través de una dieta normal.

Pero ¿Qué debemos saber respecto a estos productos? Pues lo primero que conviene aclarar es que «una dieta adecuada y equilibrada proporciona todos los nutrientes necesarios para el normal desarrollo y mantenimiento de un organismo sano», tal y como afirma la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).

¿Qué debo tener en cuenta?

A priori no necesitaríamos utilizar este recurso para aportar a nuestro cuerpo todos los nutrientes que necesita. Pero es cierto, según AESAN, que «investigaciones realizadas demuestran que esta situación ideal no se da en la práctica para todos los nutrientes, ni para todos los grupos de población».

En estos casos complementar nuestra dieta puede ser una opción. Ahora bien, si vamos a recurrir a cualquier tipo de complemento alimenticio, los expertos en seguridad alimentaria y nutrición establecen una serie de aspectos a tener en cuenta para que estos suplementos no causen ningún problema de salud.

Lo primero y fundamental según la AESAN es dejar claro que estos suplementos alimenticios no pueden sustituir en ningún caso a una dieta equilibrada. Sólo llevando una buena alimentación nuestro cuerpo va a recibir todo aquello que necesitamos.

Pero si en cualquier caso vamos a tomar este tipo de productos, debemos leer atentamente el envase y seguir las indicaciones que ahí se nos proporcionan. Más aún en el caso de padecer alguna alergia o intolerancia.

Cada producto indica la cantidad a tomar diariamente. Y hay que respetar esa indicación, porque consumirlo en dosis superiores a las recomendadas puede tener efectos perjudiciales para la salud, sobre todo si se prolonga en el tiempo.

Cuándo debemos tomarlos

Muchos de esto productos son naturales y así lo indican. Pero desde AESAN recuerdan que «lo natural» no es sinónimo de seguro.

En cualquier caso, hay que informar al médico sobre el producto que estamos tomando. Sobre todo, en determinadas situaciones:

La razón es que estos productos no cuentan con ensayos realizados en estos casos. Y lo mismo ocurre en el caso de los niños. Por eso hay que consultar siempre con el pediatra.

¿Efectos milagrosos? Desconfía

Hay que desconfiar de los productos que ofrecen efectos increíbles o milagrosos.

Y, por supuesto, si detecta cualquier reacción adversa que pueda estar causada por la ingesta del complemento alimenticio.

También es importante tener cuidado con el origen de estos productos. Lo mejor es adquirirlos en farmacias o superficies comerciales que distribuyen productos autorizados. Las compras en páginas poco fiables de internet pueden acarrear problemas.

AESAN advierte de que «para reducir el sobrepeso y el exceso de grasa se recomienda reducir la ingesta de calorías con una dieta de alimentos adecuada y, al mismo tiempo, aumentar el gasto de energía mediante un adecuado nivel de actividad física». Recurrir a los suplementos debe ser algo complementario o adicional.

Por último, los expertos en seguridad alimentaria insisten en que una dieta variable y equilibrada es suficiente para cubrir las necesidades de nutrientes y elementos que necesita nuestro organismo.