Mural realizado en Rabat (Marruecos) en abril de 2017.

Octavi Arrizabalaga (Palo Alto, California, 1988) es Aryz. Aryz es un grafitero, artista urbano, muralista, artista sin más. Aryz puede ser lo que quiera, porque su producción ha alcanzado unos estándares de valía que le otorgan un trono: el del artista cuya obra es reconocible. Sus formas, colores, temáticas, iconografía y localización poseen la categoría ideal: la de alguien que ya ha dicho mucho y aún tiene mucho que decir. Afirma que destruiría casi un 80% de la obra que ha realizado en las calles.

Aryz participa en el ciclo Encuentros con

POR SUERTE, LAS OBRAS EN ESPACIOS PÚBLICOS SE DEGRADAN”

-Haces figuración, paisajes arquitectónicos, bodegones, simbolismo, geometrismo, ¿Cómo eliges lo que pintas?

-Cuando pintaba en fábricas abandonadas surgía de lo que dibujaba en libretas. Había un diálogo entre esas páginas y lo que después llevaba al espacio público. Ahora busco más unidad.

-Porque al espectador le puede llegar a sorprender, hasta desubicar, que quien pinta un caballo en bicicleta y fumando sea el mismo que pinta sándwiches o limones gigantes.

-Una vez soluciono algo o siento que entro en una dinámica de repetición, cambio. Antes, mis piezas eran más individuales, como pequeños retos. Ahora, buscando esa unidad que decía antes, he aprendido a trabajar más en serie.

-¿Esa voluntad de no repetirse es la que te ha llevado a afirmar que te gustaría destruir el 70, 80% de tu obra que está en las calles?

-Sí, la verdad. Todo está ahí, y con la transmisión de la información tan fácil y rápida de hoy día, pierdes el control sobre ello. Si una de mis obras no me convence, imagina si puedes encontrarla sin excesiva complicación y, además, le meten un filtro que desvirtúa los colores. Por suerte, las obras en espacios públicos se degradan.

-Viendo tus obras, las localizaciones donde hay obra tuya, cómo las explicas, ¿eres un artista social y político?

-Puede ser. Pero la verdad es que mayormente no entro en según que temas aunque tenga mis opiniones. No quiero incidir en esa conciencia social y política. Ya hay otros artistas que lo hacen muy bien. Mi prioridad es trabajar mi lenguaje, mis colores, mis maneras.

-Porque viendo tu trabajo y tus declaraciones te has declarado como una persona poco optimista.

-Hubo una época, 2013-14, en que pinté bastantes muros de temática nostálgica. También porque si usas colores muy vivos estás obligando al espectador a mirar, y no me interesa esa obligación. Por eso y porque las tonalidades tenues se integran mejor en el espacio público. Pero no soy especialmente apocalíptico.

-En la facultad de Historia del Arte nos explicaron que el artista siempre tiene que explicar su obra. Y al mismo tiempo, que solo hay dos tipos de creaciones: las que se explican en un minuto y las que necesitas 24 horas para captar todas sus propuestas, aristas y significados. ¿Qué tipo de obras aspiras a hacer?

-Me gustaría pensar que mi trabajo no es un esprint sino una carrera de fondo. Hoy día consumimos muchísimas imágenes, y si tu obra es repetitiva es más fácil que te reconozcan. Si vas cambiando es más difícil tener un estilo reconocible. Espero que mi trabajo aporte algo, que no sea fast-food. Que tenga jugo.

-En una entrevista te oí: “Hacer cosas aburridas va con mi forma de ser”. ¿Puedes desarrollar esa idea? (intuyo que vinculado al pavoneo que puede haber en el mundo del grafiti, en llamar la atención por encima de todo).

-El grafiti puede tener una fuerte vertiente cool y de vez en cuando hay demasiada competitividad. Es una escena en la que en algunos momentos puede haber un punto de ego y señalarse a quien muestre determinas flaquezas. Yo empecé a hacer motivos considerados “aburridos”, como las naturalezas muertas. Enseguida me atraparon y me siguen despertando interés. No me considero una persona aburrida, pero el artista tiene que saber aburrirse y no ir siempre sobreexcitado. Los creadores pasamos mucho tiempo solos, y si llamas la atención con tu obra pueden surgir demasiadas distracciones (fiestas, inauguraciones) que pueden desviarte. Es importante aburrirse para que ello te lleve a analizar tu obra y luego a mejorarla.

-Te defines como muralista. ¿No te interesa la obra de pequeño formato?

-Más que muralista diría artista, sin ninguna pretensión. Un artista que toma el muro como soporte, y a veces otros. De hecho, a veces le término “muralista” se usa para desprestigiar, como diciendo “no sabe pintar porque es muralista”.

-¿Y el pequeño formato, entonces?

-Tengo muchos cuadros de pequeño formato, pero nunca ha sido una línea primordial para mí.

-Cuando le preguntaron a Picasso por qué seguía pintando con 90 años dijo que porque aún no había encontrado su lenguaje. ¿Has encontrado ya el tuyo?

-Es una búsqueda constante. Porque además puedes encontrarlo pero acabar cansándote de él. Cuando mueres, tu obra queda inconclusa.

-Un artista actual de primera línea mundial, de los que venden por millones de euros, dijo que si tus nuevas obras son reconocibles, has fracasado. Que siempre hay que partir de cero.

-Eso es fácil si trabajas con diferentes disciplinas. Cada trabajo es totalmente nuevo. Pero yo no. Yo intento con mi pintura que mis errores como humano, mi mano, definan mi estilo. Busco pintar una silla o un trozo de pan y que se me reconozca.

-¿Has ido a ver la exposición de Banksy en Madrid?

-No.

-¿Irías si tuvieses la oportunidad?

-Sí, sin problema. Me encanta su trabajo. Es muy coherente y un referente. Pero su obra principal está en la calle.

-¿Porque un grafitero en un museo es como un anarquista en un Gobierno?

-Vendría a ser así. No tiene sentido sacarla de allí, arrancarla, y colgarla.

-Dijo Suso33 que pintar en la calle es un riesgo que le hace sentir vivo. Tiene que ser muy difícil desconectarse de algo así, a no ser que tu aspiración sea acabar exponiendo en una galería.

-Para mí el riesgo no es importante. Lo que me llama la atención del espacio público es todo lo que te ofrece una ciudad. Es infinito y a la vez único. Lo que posibilita una fábrica abandonada es muy diferente de lo que ofrece el cuadrado cerrado de un marco. En el exterior el espacio ya funciona de por sí, y tú tienes que encajar tu obra ahí. Pintar en el estudio es resolver un espacio en blanco ya delimitado. Me interesa y me estimula resolver bien la pieza, que encaje, y por eso me gusta la calle, más que por el riesgo.

-¿Hay algo tuyo en Mallorca?

-No.

-¿Sobre qué trata tu charla de hoy?

-Hablaré sobre trayectoria, problemas, anécdotas. Para todo tipo de público, artistas o estudiantes, porque tampoco sé de qué tipo es el que vendrá. Quiero comunicar que no es fácil intervenir en la calle.

-Hace casi una semana que las entradas están agotadas.

-Entonces tendré que estar bien atento.

Saarbrücken (Alemania), mayo 2017.

Vantaa (Finlandia), julio 2017.

Eindhoven (Holanda), septiembre 2017.

Granollers (Barcelona), junio 2014.

Detroit (EE UU), mayo 2015.

Maracay (Venezuela), agosto 2015.

Kiev (Ucrania), noviembre 2015.

Chongqing (China), agosto 2016.

Cardedeu (Barcelona), 2017

La Punta (Valencia), marzo 2018.