Blog 
Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
RSS - Blog de M Angel

El autor

Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel

M Angel

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


Archivo

  • 05
    Agosto
    2016

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Historias de verano

    Comprar en el mercado

    Me gusta comprar bien temprano, porque el aire freco de la mañana acentúa la claridad que se precisa para ver el Olivar en su conjunto. Los colores te inundan el cuerpo. Las frutas y las verduras, la carne y el pescado: todo forma parte de la riqueza del mundo. La comida empieza con la compra, y se desarrolla mediante una secuencia que surge de una especie de intuición controlada. No sé lo que voy a cocinar hoy, pero cuando veo las gambas de Sóller se me viene a la cabeza un plato de tallarines con mantequilla de gamba y naranja. En el frigorífico tengo naranjas. Se puede complementar con una ensalada de tomate con alcaparras. En el puesto de verduras de Miquel Adrover encuentro los tomates que me gustan. Todos son diferentes, pero su interior es idéntico: de un rojo uniforme, sin la horrorosa capa concéntrica de color blanco que suele haber en los tomates viajados. He añadido a la cesta unos salmonetes. Los congelaré, y serán para otro día. No compro demasiado: sólo lo suficiente. Los melocotones son amarillos y de previsible hondura, aunque en Mallorca es cada vez más difícil conseguir melocotones sabrosos como los que hay en Aragón. Tengo la sensación de que la vida empieza en lo concreto, y que sólo se comprende la experiencia cuando hemos saboreado las cosas con delicadeza, sabiendo cuáles son las que merecen la pena. Al salir a la calle noto una brisa que revolotea las hojas caídas de los árboles.   

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook