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¿Fantasías americanas o realismos a la francesa?

En cómic, fantasía y realidad tienen más de referencia que de términos inmutables. Ciertas realidades se retratan con crudeza desde lo fantástico o la realidad sirve como punto de partida para la imaginación.

Florentino Flórez

Florentino Flórez

Bastian Vivès nos cuenta su personal viacrucis en su último divertimento cómico, La verdad sobre el caso Vivès. Tiene mucho mérito padecer una cancelación y, en lugar de acabar en el psicólogo pidiendo pastillas contra la depresión, facturar un conjunto de historias graciosísimas. Como es sabido, y él tuvo ocasión de explicarnos en su visita a Palma, pasó de ser el chico de oro, invitado a todos los salones de Francia, a un apestado, acusado de pedofilia por inquisidores sin humor ni imaginación. Su prevista exposición en Angulema fue anulada y hasta su participación en las aventuras de Corto Maltés fue puesta en entredicho. Ese infierno se nos cuenta en una clave humorística no exenta de crítica. Por un lado, describe su estancia en cárceles reeducativas y su asistencia a los talleres de la voluptuosa profesora Heinrich. También le imponen cursos sobre cómics no sexistas, donde adopta el idioma de sus opresores y de paso se burla de sus compañeros «cis-trans no binarios». Todo es tronchante y desacomplejado y culmina con el gran episodio de los japoneses, que le invitan a viajar a su país. «Japón no woke, usted andar tranquilo por la calle». Risas garantizadas.

Joe La pirata adopta un tono algo más serio pero no está exenta de humor. Destaca el trepidante dibujo de Virginie Augustin, una excelente artista a la que ya habíamos visto en uno de los episodios del muy recomendable Conan francés. Aquí emplea un blanco y negro desnudo y sensual, donde sus trazos adquieren un gran protagonismo, hasta justificar la adquisición del libro solo por recrearse en estos delicados grafismos. Pero cabe añadir que el guion está a la altura. Se nos cuentan las andanzas de un poco conocido héroe queer, una mujer que se viste y comporta como hombre durante toda su larga y aventurera vida. A través de ella vivimos diferentes momentos del siglo XX y conocemos a algunos personajes con los que se relacionó, como la sobrina de Oscar Wilde y las actrices Tallulah Bankhead y Marlene Dietrich. Dominado por la locura de los años 20, con unas ganas de vivir que derriban barreras y convenciones y con luces y sombras, como en el caso de sus aventuras coloniales. Todo es entretenido e inspirador, un biopic bien hecho.

Los dos tebeos anteriores vienen de Francia. De Estados Unidos nos llegan dos delirios fantásticos. Por un lado, una recuperación, parte de la obra menos conocida de Tom Sutton. Aquí consiguió cierto reconocimiento por su participación en las revistas de Warren, que ahora también se reeditan. Y, en menor medida, por sus episodios en la adaptación Marvel de El planeta de los simios. Es un autor tan peculiar como extravagante. Es una voz diferente y su arte, con reminiscencias de un Art Nouveau mezclado con un expresionismo muy personal, provoca pasiones y rechazos. A mí me vuelven loco sus torpezas, sus páginas abigarradas y su dejadez. En este caso, se recopilan parte de sus historias para Charlton, la editorial que tenía fama de ser la que menos pagaba a sus autores. Tenían un guionista estrella, Joe Gill, que facturó cientos de guiones, no demasiado sofisticados. Sus finales abruptos dejan al lector pensando ¿eso era todo? Pero da igual, aquí la cosa ve de admirar el orgánico trabajo de Sutton, que está en plena forma y aporta calidad a los argumentos más disparatados. S0lo para fans de Sutton.

Finalmente, una nueva entrega de Batman, uno de esos mundos alternativos que tan gratas sorpresas nos han deparado en el pasado. En esta ocasión se trata de volver al Batman del siglo XIX que en su momento retrató Mike Mignola. Ahora, otro autor muy estilizado pero de narrativa más compleja que la del creador de Hellboy, el argentino Leandro Fernández, se hace cargo de los lápices y todo es tan sencillo como eficaz. El guion es una fiesta, con una buena parte de los miembros de la Liga de la Justicia reimaginados en un fin de siglo lleno de acero y cristal. Todo tiene un sabor desenfadado y pulp, con citas a H. P. Lovecraft y duelos a espada sobre trenes en marcha. Se disfruta y mucho. ¡El Durmiente ha despertado y solo Batman podrá detenerlo! Pura diversión con un dibujo extraordinario. No se lo pierdan.

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