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Diario de Mallorca

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Educación

Autocrítica docente

Olivé anima a los docentes a realizar una autocrítica sobre cómo se enseña en cada curso

Cristian Olivé. EL PERIÓDICO

«En educación, ir a contracorriente no es una simple actitud; ser rebelde es una convicción para caminar hacia la sociedad que queremos. Así de explícito arranca Cristian Olivé, profesor de Lengua y Literatura de Secundaria, en este ensayo en el que reflexiona hasta la arenga sobre el papel de la educación para lograr una sociedad más justa, más tolerante, más responsable, más creativa y más feliz. Todo ello, desde la experiencia que da el lidiar día a día con un alumnado adolescente con el que defiende que es posible crear vínculos de comunicación y cercanía sin perder la autoridad. No solo es posible, sino también necesario.

Olivé anima a los docentes a realizar una autocrítica sobre cómo se enseña en cada curso y cómo variar los materiales y la metodología para lograr “entrar” en el mundo de los adolescentes y conseguir que el aprendizaje sea significativo y lo aprendido pase a formar parte de su día a día. Califica como tara del sistema educativo la presentación excesivamente atomizada de los contenidos, en órbitas independientes y sin contextualizar, que no sirven para que los alumnos desarrollen el autoconocimiento y piensen por sí mismos.

Ante el reto de la digitalización de la educación, Olivé advierte de que no tiene sentido apostar por la digitalización si se mantiene el método pedagógico intacto. Si bien la tecnología puede contribuir a la transformación educativa, también lo es que puede aumentar las desigualdades entre centros y alumnos.

CRISTIAN OLIVÉ. Una educació rebel. El poder de transformar la societat.  Rosa dels Vents, 172 páginas, 17 €.

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Para alcanzar el cambio, sostiene que los docentes deben dejar de ser simples transmisores de conocimientos para pasar a ser investigadores de nuevos entornos de aprendizaje. Y de la teoría a la práctica, explica cómo ha integrado plataformas como Instagram, YouTube o WhatsApp en sus enseñanzas, no solo como recurso de aprendizaje, sino también como objeto de estudio y reflexión. En su opinión, no se trata de tecnificar las aulas, sino de escolarizar las tecnologías. ¿Cómo? Planteando a los alumnos retos en los que el componente digital sirva para apuntalar la comunicación, el trabajo en equipo y el pensamiento crítico.

La esencia, en definitiva, radica en estimular a los jóvenes con consignas estimulantes que los interpelen, los pongan a prueba y los involucren, para ayudarles a saber quiénes son, cómo son y quiénes quieren ser. Porque educar, afirma Olivé, no sirve para acumular conocimientos, sino para aprender a pensar y tener más oportunidades.

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