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Diario de Mallorca

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Novela musical

Gran guitarra con gran historia

Diego Prado compone una brillante partitura narrativa con la novela Summertime blues

Eddie Cochran. WIKIPEDIA

Con ustedes, Nick Prom. Es un músico en horas bajas, la melodía de la vida hace tiempo que se tornó precaria, casi inaudible. Todo cambió para siempre el 16 de abril de 1960. Aquella noche, el gran Eddie Cochran, uno de los más notables ídolos americanos del rock and roll de la época, perdió la vida a bordo de un taxi cuando se dirigía a Londres para regresar a EE UU. En el maletero del vehículo se encontró su guitarra, una magnífica y única Gretsch desconocida en Europa cuya custodia se encargó a un joven cadete de la policía. Johnny Tyler era un muchacho rebelde e inadaptado que decidió robar el preciado instrumento para dejar patidifusa a la chica de sus sueños. Y puso en pie un plan absurdo y descabellado. El amor es lo que tiene. A partir de ahí Prom se obsesiona con recuperar la Gretsch de su malogrado amigo Cochran y se lanza a una búsqueda en la que ficción y realidad se mezclan, sintonizando un coro de voces que engarzará a una serie de personajes fatalmente unidos por la presencia casi mágica de la guitarra. Tan es así que el instrumento puntea sus vidas sin remedio.

DIEGO PRADO. Summertime blues. Algaida, 272 páginas, 20€.

DIEGO PRADO. Summertime blues. Algaida, 272 páginas, 20€.

¿Qué es Summertime blues? Diego Prado explica que «además del título de una de las canciones más famosas de Cochran, Summertime blues es la historia de un amor imposible, pero también un canto a la amistad y al valor de los ideales. Y, sobre todo, una amarga metáfora sobre el fin de la juventud, la renuncia de los sueños y el desencanto de toda una generación que creyó poder cambiar el mundo sin reparar en que el mundo les cambiaría a ellos». Pero Nick Prom, Johnny Tyler y el robo rocambolesco de la Gretsch pertenecen a la ficción: «La guitarra, en realidad, jamás fue robada. Durante tres días la custodió David Harman, un muchacho que soñaba con ser músico y que, llamado ya Dave Dee, alcanzó su sueño pocos años después, llegando con su grupo a tener un número 1 en Gran Bretaña a finales de los 60. Pero esto es una novela y los escritores como yo preferimos contar la historia no como sucedió realmente, sino como podía haber sucedido. Por ello esta historia mezcla realidad e invención y juega con los tópicos de la época (el pueblo perdido de Alabama, el joven rebelde, Vietnam, el rock and roll de antaño…) para enredarse con ellos y darles la vuelta. Para confundir, en definitiva, al lector, que acaba otorgando credibilidad a lo ficticio y rango de ficción a lo que sucedió realmente». De este modo, «personajes absolutamente reales como el propio Eddie Cochran, Gene Vincent, Sharon Shelley, George Harrison o Billy Fury se entrelazan con el inadaptado Tyler, su inseparable amigo Tobias Whitaker, el fracasado Prom, la bella Jenny Baker o el fantasma del negro Marvin Meyer. Todo ello servido con tintes de humor amargo, cierto lirismo marca de la casa y una decidida vocación por contar historias y subvertir la realidad». Suena bien, ¿verdad?

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