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Diario de Mallorca

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Cómic

Ingenieros de almas

Nada mejor para comenzar el año que esta humilde historia sobre el organizador de la cabalgata de Reyes en Palma. Lo cuenta su nieta y lo dibuja Flavia Gargiulo

Ingenieros de almas

Esta novela gráfica podría clasificarse como «minitrama», usando la terminología de McKee. Historias que reflejan pequeñas realidades, que se detienen en unos detalles que pueden ser significativos o no, retratos de situaciones cotidianas. Respecto a eso conviene estar avisado. Los Reyes Magos son un telón de fondo, un trabajo, la obsesión del protagonista, ese abuelo que alegró la vida de familiares, amigos y de muchos palmesanos por extensión. Desde las primeras páginas se enuncian las humildes pretensiones del proyecto. No tanto reconstruir una época o analizar sociológicamente un determinado momento histórico sino más bien ofrecer una visión parcial, subjetiva.

Esa sencillez del planteamiento consigue que la obra navegue a contracorriente. Al brindarnos unos hechos históricos desde ese prisma personal, la imagen que se nos traslada dista mucho de la habitual. Sorprende ver la continuidad de determinadas instituciones, como esos campamentos de verano en la Victoria, adonde los niños eran trasladados para adoctrinarlos entre risas y juegos. No sé si la futura ley de memoria democrática (o como se acabe llamando) tolerará cómics como éste, en los que podemos ver la cara amable del franquismo. Supongo que no, que se descartarán esas otras verdades que a veces desvela la investigación histórica. La seria, quiero decir. No se trata aquí de blanquear el franquismo, simplemente se da una visión sesgada, reducida al entorno del que el protagonista fue testigo. Y desde ese punto de vista todo lo que se nos cuenta parece creíble y auténtico. La autora juega a emplear el español en algunas de las secuencias del pasado y el mallorquín en las actuales, un recurso que también traslada esa sensación de verdad y ayuda a diferenciar entre el hoy y el ayer. Otro atrevimiento a reseñar es la conclusión, que da título al libro. La idea de que los niños deberían de tener ilusiones, conservar la esperanza en un futuro mejor. Y que para eso lo mejor es mantenerlos lejos de las manipulaciones de los adultos. Antes como ahora. Esa declaración, en una sociedad que cada vez se pretende más ideologizada y «concienciada» me parece maravillosa y la aplaudo. Quitad vuestras sucias manos de nuestros niños.

Flavia Gargiulo aporta una narrativa clara y sus destrezas habituales al conjunto. Llama la atención una gama de color limitado, que tiñe de cierta nostalgia algunos pasajes. Y una de sus especialidades, esas excelentes vistas de la ciudad, de gran ayuda a la hora de hacernos sentir el paso del tiempo.

Este es un libro fácil de digerir aunque al final se queda en el terreno de lo anecdótico, no profundiza. Tampoco da la turra, cabe añadir. Pero sí que se echa en falta algo más de reflexión sobre el sentido de los Reyes Magos en la actualidad. Claramente se transmite la idea de su necesaria permanencia, frente a cierta tentación poco disimulada de eliminarlos del programa de fiestas. Pueden complementar esta lectura con la de «Los tres Reyes Magos» de Jesús González Requena, editado por Akal (2002). No es un cómic pero tiene muchas ilustraciones. Defiende, desde su terminología lacaniana habitual, la importancia simbólica de sus Majestades de Oriente. En Tanmateix, la màgia, entre bromas y veras Román Piña (que aparece como personaje) asegura que la maestra de sus hijos tenía razón al criticar la deriva capitalista de las cabalgatas. González Requena coincide con él, asegurando que la fuerza del mito no debe reducirse a un mero intercambio de bienes. Insiste en la definición de «dones», frente a los meros «regalos» y en el poder de esa tercera persona, que no son los padres, que aporta densidad simbólica al relato. Aborda muchos más asuntos, en un texto perfectamente recomendable.

Dedicado al niño de Canet, que los Reyes te concedan todos tus deseos y te permitan vivir en un mundo más justo y libre. 

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