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REEDICIÓN

Cuentos de bolsillo

Scott Fitzgerald publicaba cuentos en las revistas del momento como medio para ganarse la vida

Scott Fitzgerald. wikipedia

Una nueva colección siempre es bien recibida, sobre todo si trae recuerdos tan lejanos como los de la primitiva Austral gracias a la que en los años setenta se amplió a zancadas editoriales la posibilidad de leer tantos clásicos a los que llevábamos unas décadas sin dar apenas entrada.

No es, sin embargo, rememorativa, la nueva colección Austral Cuentos, de la editorial homónima ahora integrada en el grupo Planeta. La renovación ha sido completa, con un nuevo diseño colorista y atractivo para lectores curiosos que buscan recordar o bien conocer la obra de grandes autores, a través de escogidas selecciones de sus relatos, en libros de bolsillo de pequeñas dimensiones excelentes para una lectura cómoda y rápida.

F. Scott Fitzgerald, Bram Stoker, Katherine Mansfield y Oscar Wilde son los cuatro autores con que Austral emprende esta colección. Respecto a la actitud paritaria, teniendo en cuenta que los autores elegidos inician sus trayectorias a finales del siglo XIX, siendo Wilde el más antiguo de ellos, que apenas roza el XX, y Scott Fitzgerald el más joven, que escribe sus obras fundamentales entre la década de los 20 y la de los 30 del siglo pasado, una de cuatro puede resultar justo, siempre y cuando la línea editorial de esta selección de autores de cuentos mantenga la presencia femenina.

Cuentos de F. Scott Fitzgerald presenta cuatro de sus más conocidos relatos, escritos entre 1920 y 1931, traducidos por Gemma Martínez y por Vicente Campos. En ellos se reconoce la vida de los Estados Unidos de América en los años veinte contados por sus mismos protagonistas; eso es lo que consigue Francis Scott Fitzgerald: situarse dentro de los personajes que están viviendo la narración para permitirnos entender ese momento histórico-social. Lo hizo en el momento de su publicación, contándoles a los norteamericanos su propia vida, y sobre todo lo transmite ahora, insiriéndonos a nosotros en la esencia de aquello que fue un siglo atrás.

La rebeldía y la lucha por el éxito en sociedad plasma en «Bernice a lo garçon», la diferencia entre el norte y el sur en «El palacio de hielo», el poder del dinero pero también del amor en «El niño bien» que se puede encontrar en otras traducciones como «El joven rico», y la vida americana, la familia y la problemática del alcohol (que ya aparecía en el anterior) en «Regreso a Babilonia», el relato más tardío de los que ofrece esta pequeña antología.

Finales que no suelen acabar bien, procesos vitales narrados con ironía y con humor que permiten captar esa esencia de lo americano desde su propia cotidianeidad. Fitzgerald, que publicaba cuentos en las revistas del momento como medio para ganarse la vida sin lograr alcanzar el reconocimiento a su novela, ha trascendido sin embargo como el escritor de El gran Gatsby que finalmente le dio la fama merecida. Leer ahora sus relatos engrandece su figura.

Cuentos de bolsillo

Cuentos de bolsillo Aránzazu Miró

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