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Novela

Dos escenarios

Con una prosa brillante y arrebatadora, Emma Lira nos atrapa de principio a fin

En el año 1799, después de casi doscientos años de existencia y monopolio comercial, se disolvió la Vereennigde Oostindische Compagnie, la compañía holandesa de las Indias Orientales comúnmente conocida como VOC, dedicada al comercio con Asia. En sus barcos viajaban a Europa algodón, seda, porcelanas y sobre todo especias, principalmente clavo y nuez moscada. Pero la VOC no era una empresa cualquiera: estaba facultada para declarar la guerra, negociar tratados, acuñar moneda y establecer colonias.

Con este contexto como telón de fondo transcurre El último árbol del paraíso, la quinta novela de Emma Lira, en la que la autora nos lleva al periodo comprendido entre 1756 y 1769 y dos escenarios que acabarán entrelazándose: la Extremadura seca, dura, áspera, pobre y desabrida de una España que pretende mantenerse neutral en la guerra entre Francia y Gran Bretaña; y las Islas Molucas, exuberantes, volcánicas y vibrantes, pobladas de comerciantes ricos y petulantes e indígenas sometidos al dominio neerlandés.

Entre ambos territorios se mueven los dos protagonistas de la historia: Gabriel, el último de tres hermanos varones, que a sus once años no está muy seguro de merecerse nada, pero tiene el mar metidito en los ojos; y Cintia huérfana e invitada molesta en una casa de opulencia y saber estar, cuya exótica belleza es imposible ocultar.

Con una prosa brillante y arrebatadora, Emma Lira nos atrapa de principio a fin en una narración donde se desdibujan los límites de la ficción y la historia, bullen los estímulos sensoriales y los aromas, sabores y texturas son capaces de desanudar prejuicios y alentar rebeliones. Donde las llamadas a la oración de los muecines se alternan con cánticos de colegios jesuitas y plegarias en conventos remotos, los fantasmas se hacen corpóreos y los demonios habitan dentro del alma.

En un tiempo donde los engaños más viles enfrentan lealtades mortales, la gente que se ama no entiende de favores, se les niega la tierra a los hijos, hay jabeques que surcan los mares con rumbo desconocido y mujeres que no son dueñas de sus propias vidas deciden tomar las riendas del destino. Y cuando termina, solo quieres que haya más.

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