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Fab, inmortales, Four

Fab, inmortales, Four

Fab, inmortales, Four FERNANDO ALOMAR

Dos filmes españoles reflejan como se vivió la Beatlemanía en la dictadura franquista:

En El amor perjudica seriamente la salud (Manuel Gómez Pereira, 1993) la historia inicial es un estirado y antológico gag en el que John Lennon es un convidado invisible pero audible, en absoluto de piedra. (Tiene cercanía argumental, sin llegar al plagio, con Secrets de Michael Pattinson, 1992).

Vivir es fácil con los ojos cerrados (David Trueba, 2013) es un grueso subrayado nostálgico ambientado en una visita posterior de Lennon, su estancia en Almería para rodar Cómo gané la guerra (Richard Lester, 1967).

En ambas películas la devoción de los protagonistas por el Beatle es ciega, extrema, innegociable. Como lo fue para millones de seguidores en todo el mundo.

Además de estos dos filmes españoles los Fab Four han inspirado una treintena de películas de ficción, entre las que destacan:

Yesterday (Danny Boyle, 2019) plantea un debate jugoso y eterno. ¿Los Beatles fueron más o menos que su música? Las composiciones de Bob Dylan superan (por milímetros) al excelso artista; con los Rolling Stones es imposible escuchar un tema suyo en boca de otro sin superponer el rostro de Jagger o Richards. Con los Beatles hay empate. Pasado medio siglo la energía de sus actuaciones sigue siendo electrizante; y soberbias versiones (U2, Joe Cocker, Nina Simone, Elliot Smith o Aretha Franklin) consolidan la vigencia de sus temas. A pesar de la interesante premisa, la película de Boyle es tan blandita como los cameos de Ed Sheeran.

Across the universe (Julie Taymor, 2007) es lo opuesto. Huyendo de los caminos más trillados y previsibles Taymor se tira a la piscina con un desbarre psicodélico que ha provocado tantos abucheos como aplausos.

I am Sam (Jessie Nelson, 2001) es un buen drama sobre un padre con discapacidad intelectual que lucha por la custodia de su hijo con el trasfondo musical del cuarteto. Buen guion y excelente reparto (Sean Penn, Michelle Pfeiffer).

All you need is cash (Eric Idle, Gary Weiss, 1978) es un falso documental cómico para televisión dirigido e interpretado por uno de los Python sobre un infortunado grupo ficticio al que apodan los Pre Fab Four.

Como documentales puros, el reciente The Beatles, eight days a week (Ron Howard, 2016) repasa el desaforado período (1962-1966) en el que enlazaron discos y conciertos sin un segundo de descanso, frenado en seco con la muerte de su manager, Brian Epstein.

El antiguo What’s happening!, The Beatles in the U.S.A. (D. y A. Maysles, 1964) refleja con más pureza que el A hard day’s night de Lester el carisma, la espontaneidad y el talento del cuarteto durante su primera gira por Norteamérica.

¿Y las películas protagonizadas por el cuarteto? Bueno, digamos que las cinco (¡Qué noche la de aquel día!, Help!, Magical Mistery Tour, El submarino amarillo y Let it be) no están muy pasadas pero están pasadas. Como actores ninguno de ellos destacó (verbigracia la comedia prehistórica Cavernícola, protagonizada por Ringo Starr). George Harrison se ganó el cielo, como productor, al poner la pasta para rodar La vida de Brian cuando los productores iniciales se achantaron.

Como coda Peter Jackson está finalizando un documental para la Disney (Get Back) que rescatará imágenes de archivo para mostrar la cara B de Let it be. Demostrará que incluso al borde de la ruptura los cuatro músicos lograban resucitar a ratos la camaradería y la química de sus inicios.

Fab, inmortales, Four

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