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Esperada traducción

Un corazón demasiado grande

Originalmente escrita en euskera, Un corazón demasiado grande constituye la estimable presentación de Eider Rodríguez al lector en castellano, presentación al menos para quien firma estas líneas. Un libro que reúne todos los relatos de su último volumen (que da título a la antología que se reseña) y una selección de sus cuentos anteriores. Eider Rodríguez narra con sobriedad y concisión fragmentos aparentemente, solo aparentemente, prescindibles de la vida de personajes tranquilos a los que la realidad pone a prueba. Encontramos que una mujer cuida de su exmarido gravemente enfermo, una familia supera las secuelas atroces de un incendio, alguien pierde una muela y con ello cambia su mundo, una chica llega a Buenos Aires y descubre el lado más oscuro de la ciudad... Los escenarios de los cuentos suelen situarse en barrios de las afueras, colonias de viviendas unifamiliares o apartamentos amplios y acomodados, donde las tensiones solapadas disparan alarmas y consecuencias imprevisibles y, por lo general, trágicas o con visos de volverse desgraciadas. A veces hay un secreto, como en “Hierba recién cortada”. En otros relatos, como en “El cumpleaños” o en el que titula el libro, se expresan diversas formas de bondad. Para Eider Rodríguez parece importante reconocer alguna ética en la especie humana, una excusa para la salvación. El pasado de estos personajes actúa como un ecosistema que condiciona pero no determina su comportamiento. Ello reivindica una suerte de libre albedrío que nos responsabiliza de nuestros actos al tiempo que nos libera. Así sucede en “Lo que se esperaba de mí” o en “Paisajes”, donde los cuerpos de las protagonistas dialogan con ellas sobre la identidad. 

Cada relato de este libro es distinto del anterior en tono o tema, y sin embargo todos parecen compartir ese interés de la autora vasca por retratar instantes, momentos decisivos, que simbolizan un estado de situación más amplio. Sus cortes en el devenir de quienes transitan por estas páginas bastan para explicar vidas enteras. La sombra del relato realista, realismo sucio, o minimalista (la etiqueta resulta de menor interés que el concepto definido) sobrevuela el volumen. Aquí late Raymond Carver, Richard Ford, Lucia Berlin o, si venimos a nuestro país, Gonzalo Calcedo, Jon Bilbao... Eider Rodríguez encapsula unos momentos, apenas un día o varios días, en un aleph de precisión. Sobre esa base temporal lanza redes al pasado y de allí va trayendo los restos del naufragio vital de cada personaje. Es suficiente con estos mimbres. La escritora sabe comprender los hilos subterráneos que tejen la tela de nuestro destino. En los costurones de esa tela Eider Rodríguez pone la literatura y firma un libro sobresaliente.

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