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Diario de Mallorca

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Narrativa

Caja de Pandora familiar

La historia se desarrolla en la semana que transcurre desde la agonía del padre, Salvador, hasta la resolución de todos los enigmas

Biel Amer.

Biel Amer, conocido por su faceta periodística como crítico de arte, colaborador de este mismo Bellver, y como gestor cultural, ha publicado su primera novela. Lo ha hecho en Caligrama, una editorial del grupo Random House, que define como su "cantera de talento y sello de autoedición". Esperaba una novela de arte y sobre arte; aunque en realidad lo es, porque Amer desentraña, en su Elegía imperfecta, un homenaje a la vida no contada, o al pasado y sus silencios, a partir de las notas guarecidas en una pequeña caja de caudales. En realidad se trata de una caja de Pandora, con la que salen a la superficie todos los males. No sé bien si en la historia que cuenta Amer podemos calificar de males esos secretos por cuyo desvelamiento nos lleva la escritura. Cuántas vidas se muestran, hasta para sus propios protagonistas, distintas a lo que parecen.

Elegía imperfecta emprende su periplo con el personaje del padre todavía vivo, a tiempo de conminar a su hija a buscar esa caja de secretos. A partir de ahí, las protagonistas serán Sonia Sbert y su madre, y especialmente la relación que mantienen entre ellas. Ese será el eje, a pesar de que aparezcan otros personajes: la relación amorosa de Sonia con Bruno, las amigas de la madre, y especialmente el arquitecto Jordi Bordau.

La historia se desarrolla en la semana que transcurre desde la agonía del padre, Salvador, hasta la resolución de todos los enigmas. Sin embargo, enreda la estructura Biel Amer con unos fragmentos de diarios de la protagonista en que se cruzan las fechas y que nos permitirán ver un antes y un después de su vida: las emociones que los hallazgos de la caja desvelarán habían convivido siempre con ella. Quizás sea más importante resaltar el verso del poeta vanguardista estadounidense Wallace Stevens que sirve de frontispicio. Él nos dice, en definitiva, cómo deben los protagonistas de la historia entender sus propias vidas: "A la larga, la verdad no importa".

Y apuntaba antes que sí es una novela sobre arte, porque el arte, que indudablemente transita el discurrir de la vida del autor, también lo hace en la de la protagonista, esa profesora de lengua y literatura en un instituto palmesano que anota en diarios sus emociones en forma visual: la fascinación creativa que el exotismo de Rousseau o Gauguin ocupa su infancia frente a la visión más oscura y surrealista que adquiere después: Magritte y Picasso; menciones que hago, como ella, a modo de ejemplo.

En esa semana de la vida de Sonia Sbert y su familia disfrutaremos reconociendo la ciudad de Palma de las avenidas al ensanche y un pueblo impreciso de la Serra de Tramuntana con sus maneras de vivir y unos apuntes gastronómicos, de la misma forma que haremos un discreto viaje a la Barcelona del diseño.

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