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Diario de Mallorca

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Fútbol

Los 100 años del Athletic FC, el hermano menor del ATB

Estadi Balear. ATB

Hoy se cumplen cien años del nacimiento de una de las sociedades deportivas más importantes del panorama futbolístico local: el Athletic Football Club, fundado en Palma un 13 de septiembre de 1922. Su nacimiento coincidía con el surgimiento y consolidación del fútbol como deporte de masas en Mallorca: ese mismo año nacerían el Constancia FC (Inca) y el Rapid Sport (antecedente de la UD Poblense), un año después el FC Manacor (luego CE Manacor) y la competición federada a través del Comité Balear, dependiente de la Federación Catalana de Fútbol. Nació como un pequeño club, a priori sin grandes aspiraciones y de futuro incierto. Su camiseta era atípica, de franjas verticales verdirrojas (cuyo motivo de elección ignoramos) y pantalones negros. En 1934 cambió de colores, emulando a su homónimo Athletic Club de Bilbao; pero verdirrojos fueron los colores que permanecen en la memoria colectiva. 

En 1922 el fútbol crecía de manera imparable, pero aglutinado en Palma en torno a dos clubes: la RS Alfonso XIII FC (actual Real Mallorca, 1916) y el Baleares FC (actual Atlético Baleares, 1920). Dicha afición nació marcada por una fuerte rivalidad en el plano social, ya que el primero nació impulsado por nobles y terratenientes y el segundo por obreros y trabajadores. Algo que aún marca las relaciones entre ambos clubes, más de cien años después.

En este contexto de euforia deportiva nacían multitud de equipos en Palma; pero apenas inquietaban el poderío de los dos grandes. Sin embargo, quedaba un resquicio entre ambos: la clase media. Ahí, el Athletic FC logró representar una tercera vía: el aficionado medio, comerciantes y pequeños burgueses, lejos de los extremos representados por blanquiazules y rojillos. Desde su perfil de club de clase media, modesto pero ordenado y bien gestionado, iría abriéndose camino. En 1929 logró el ascenso a la primera categoría del Campeonato de Mallorca y ese mismo año inauguró su campo en Sa Punta, en el cruce de las carreteras de Sóller y Valldemossa (actual plaza de Abu Yahya). Durante los años 30 se consolidó como la tercera vía del panorama futbolístico palmesano, después de Baleares FC y CD Mallorca. Incluso pasada la Guerra Civil (se siguió compitiendo, aunque muy precariamente) el Athletic FC llegó al cénit: se alzó con el campeonato regional de la temporada 1939-40, superando los dos grandes. El club tocó la gloria.

Su figura más emblemática fue Antoni Forteza Piña (1901-1969), pequeño comerciante propietario del Forn de Santa Eulàlia, antaño situado en la Plaça d’Espanya. Forteza fue presidente varios años y una de las personalidades más destacadas de su tiempo en el plano social y deportivo. Ostentó la presidencia y luego fue honrado con la presidencia de honor en 1931. Además, fue presidente fundador de la Federación Balear de Baloncesto en 1935 y su papel debió ser clave para la creación de la sección baloncestista del Athletic FC en 1932, quizá el primer equipo fundado en Palma. Además, su figura insinúa otro detalle propio de la idiosincrasia del club: la destacada presencia de xuetes entre sus dirigentes, en parte lógico por el origen marcadamente comercial de sus fundadores y su masa social. Esto sugiere una hipótesis que explicaría su desaparición después de la trágica Guerra Civil, cuando en teoría había pasado lo peor.

En 1942 el Athletic FC tuvo que desalojar su campo y, sorprendentemente, no consiguió hallar ninguno en toda la ciudad. Si a ello añadimos las dificultades sociales y económicas de posguerra, el club se veía abocado a desaparecer, a no ser que lograse un acuerdo con otro club. Frustrado el acuerdo con el CD Mallorca, que pedía de facto una absorción de los atléticos sin dejar rastro, sí acordó con el Baleares FC una fusión por absorción que permitió incorporar su nombre al del club blanquiazul y hacer pervivir su memoria.

Por tanto, más allá del ámbito futbolístico, el Athletic FC fue exponente de la incorporación de la clase media palmesana al deporte de masas como emergente fenómeno social. Surgió como tercera vía a la práctica deportiva inicial de rancio abolengo (representada por mallorquinistas) y el emergente deporte popular y obrero (representada por balearicos). Consiguió perseverar entre ambos clubes, e incluso llegó a superarlos deportivamente. Sin embargo nos queda por conocer las claves de su desaparición, pues superado el amargo trago de la Guerra Civil su existencia pudo haberse prolongado mucho más tiempo. Las dificultades de la posguerra sobrevenidas, pero tal vez también el antisemitismo latente dirigido hacia los xuetes, potenciado en los primeros años del franquismo por la alineación del régimen franquista con las Potencias del Eje, pudo tener algo que ver. Cien años después de nacer, el desenlace final del Athletic FC sigue siendo un misterio por resolver.  

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