«Sé que en este club hay una sombra larga tras dos años de ganarlo todo y que no estamos consiguiendo los números que nos gustaría, pero pido a la afición que confíe en el equipo y veremos durante las próximas semanas qué objetivo logramos». Jordi Roger, técnico del Atlético Baleares, se resiste a tirar la toalla. Tras el nuevo varapalo que recibió su equipo ayer tras empatar frente al Navalcarnero, el preparador catalán admitió sentirse con pocas ganas de animar a sus jugadores, pero también reconoció que «al día siguiente» volverían al trabajo y ya solo pensarían «en el encuentro del próximo domingo».

«Estamos dolidos porque éramos conscientes de que todo lo que no fuera ganar hoy (por ayer) iba a ser un mal resultado. Pero el equipo ha trabajado y creo que en la segunda parte no ha dejado de intentarlo con más o menos acierto y quizás con algo de precipitación. Todavía no está todo perdido, porque mientras hay vida hay esperanza», resumió el preparador del conjunto blanquiazul.

Cuestionado por el posible penalti que debió señalar el colegiado por unas manos en el interior del área del Navalcarnero, Roger se mostró tajante: «En directo yo las he visto muy claras. Nos gustaría que hubiera siempre un mismo criterio para este tipo de acciones porque en el campo del Atlético de Madrid a nosotros nos pitaron unas en contra que fueron mucho menos claras, pero ya no nos las van a señalar, tampoco vale la pena lamentarse».