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Diario de Mallorca

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’Por mandato del cielo’ | Doble asesinato en una familia mormona

Hablamos con el oscarizado guionista Dustin Lance Black sobre este thriller ‘true crime’ protagonizado por Andrew Garfield

Andrew Gardfield y Gil Birmingham en un momento de la serie. Disney +

Se ha derramado más sangre en nombre de Dios que por cualquier otra razón. Si hay un crimen religioso, deberíamos hacer un thriller true crime, deberíamos investigar por qué sucede algo así e intentar que no se repita», explica por videollamada el guionista Dustin Lance Black, ganador del Oscar en 2009 por su trabajo en Mi nombre es Harvey Milk.  

El crimen religioso al que se refiere sucedió en American Fork, Utah, en 1984. La mormona Brenda Lafferty y su hija Erica, de 15 meses, fueron asesinadas a manos de dos cuñados de la primera, fundamentalistas que aseguraron haber actuado por orden de Dios, en una práctica de la llamada expiación con sangre, controvertida doctrina que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días niega desde finales del XIX. Brenda había estado hablando mal de la poligamia y otras prácticas defendidas por sus asesinos, Ron y Dan Lafferty, durante su viraje al fundamentalismo. 

De aquel caso surgió en 2003 un libro de periodismo de investigación, Obedeceré a Dios, firmado por Jon Krakauer, antes autor del famoso Hacia rutas salvajes. Black buscó allí respuestas a la fe de su infancia. «Yo mismo crecí como mormón, devoto mormón, con una madre soltera que iba a la iglesia seis días a la semana -explica-. Cuando la violencia llegó a mi casa [a manos de su padrastro], me sorprendió la actitud de nuestros líderes religiosos. Empecé a preguntarme por qué las mujeres eran tratadas como seres inferiores. Y lo que descubrí es que la Iglesia mormona, sobre todo en esa época, no quería que nadie hiciera preguntas».

«Me encantaba la iglesia en la que crecí -aclara-. Me gustaba su interés en la familia y la comunidad, en hacer el bien para tu vecino. Pero solo obedecer, sin poder hacer preguntas… Seguir las viejas reglas de los textos religiosos pone a gente en riesgo. Sobre todo a las mujeres, pero también a gente como yo», dice Black, abiertamente gay, sobre una Iglesia que no acepta las relaciones homosexuales. 

Black se propuso explorar su complicada relación con la fe mormona en algún proyecto. Lo pudo hacer ya, en cierto modo, como guionista de Big love, la serie de HBO con Bill Paxton como patriarca de una familia fundamentalista mormona que practica la poligamia. El reverso más o menos ligero de la oscura Por mandato del cielo (Disney+), adaptación del libro de Krakauer que lleva en construcción desde hace 11 años.

La película que nunca fue 

Por entonces, en 2011, iba a ser un largo dirigido por Ron Howard. Pero Black acabó entendiendo que iba a ser difícil encajar en dos horas la compleja narrativa dual del libro: «Por un lado, cuenta los sucesos de los 80. Pero por otro, también viaja al XIX para contar la concepción de la Iglesia. La idea era que el lector entendiera cómo las primeras reglas de esa fe pudieron conducir a una matanza en 1984. Me parecía importante conseguir lo mismo, pero en una película no tenía tiempo para todo eso. Espero que mi caso sea una lección para otros guionistas: no pasa nada si fracasas; no pasa nada si te equivocas sin parar. Para mí un buen guionista es el que sigue adelante aunque algo no funcione. Como pasaba con esa película».

Cuando se presentó la opción de hacer una miniserie (y así contar con seis, siete u ocho horas en lugar de dos), Black no dejó de complicarse la vida. «Ahora me hacía falta una tercera historia. En otras palabras, una perspectiva que ayudara al público a adentrarse en el mundo». Ahí empezó la parte de invención: en la historia real no aparecían Jeb Pyre (Andrew Gardfield) ni Bill Taba (Gil Birmingham), detectives de policía de visiones distintas, mormón mainstream el primero, ajeno a esa fe el segundo. «Esa doble visión interna/externa serviría al espectador para entender la historia. A través de ellos, la gente podía engancharse a la narración, querer saber no solo quién lo hizo, sino por qué y cómo se le puede encontrar antes de que más gente acabe como Brenda y Erica». En el papel de la primera, Daisy Edgar-Jones, revelación de Normal people, ofrece otra interpretación perfectamente devastadora. 

En mitad de una avalancha de proyectos true crime, documentales o ficcionalizados, o a medio camino entre ambas cosas, Por mandato del cielo destaca según Black por su énfasis en la indagación psicológica. «Soy generalmente fan de estas historias, pero a menudo todo se limita a saber quién hizo algo. A mí me interesa mucho más el por qué. Llegar al fondo de esa cuestión es muy instructivo. Y también puede resultar estremecedor. Porque te das cuenta de que, al final, los crímenes más terribles pueden pasar en cualquier sitio, no solo en las ciudades de otra gente». 

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