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Diario de Mallorca

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Perdón por la indiscreción | Crónica social de Mallorca

La Cerdeña más 'Blau'

Los dos bandos de la casa real - ‘Press Trip’ con Blau Hotels - Histrina Milanova y las cinco virtudes - Lola Álvarez

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Perdón por la indiscreción | Crónica social de Mallorca: La Cerdeña más 'Blau' Javier Fernández

A alguien debió parecerle buena idea hacer llegar a los medios la imagen de don Juan Carlos con sus hijas y parte de sus nietos en una visita que éstos le hicieron a Abu Dabi; viajecito pagado por todos nosotros, no lo olviden. Esta fotografía, más allá de la polémica sobre si estaba manipulada o se había usado photoshop deja en evidencia —más aún— los dos bandos que cohabitan en Zarzuela. De un lado, los reyes Felipe y Letizia, sus hijas y doña Sofía; del otro, el emérito y las infantas. Si alguien tiene dudas de cómo ha sentado la imagen a la madre del actual monarca ya les digo yo que mal. Entiende la necesidad del apoyo de sus hijas hacia su padre, pero no la necesidad de que transcendiera a la luz.

La reina emérita emerge de nuevo como la servidora más fiel de la Corona, mantiene las tradiciones —Mallorca es sagrada en Pascua— y apoya a la Institución. Poco más que decir. Bueno, sí, un detalle más. Adelantamos que no habría posado en la Seu con motivo del domingo de Resurrección y acertamos (no creemos que lo vuelva a haber) y también confirmamos la visita de la reina Letizia a Palma el próximo jueves 27 de abril. No vendrá sola. Finalmente, el rey se sumará a esa cita con el Tour del Talento y la Fundación Princesa de Girona y estará en el Palacio de Congresos. [Visite aquí la galería].

Un destino para recordar

Osini y Gairo, dos pequeños pueblos de Cerdeña, sufrieron a principios de la década de los cincuenta unas graves inundaciones que los destruyó prácticamente en su totalidad, obligando a sus habitantes a huir . Esas antiguas casas, la Iglesia, las calles empedradas e, incluso, los cultivos, los huertos y la tradición gastronómica más sarda cobran vida de nuevo, a su imagen y semejanza en Cala Moresca y Monte Turri, los dos establecimientos que la empresa mallorquina Blau Hotels acaba de abrir en la isla italiana y que la pasada semana pudimos conocer gracias a un press trip que organizó la compañía.

De la mano de Marga Alemany y Araceli Budia, directora comercial de Blau Hotels y directora del departamento de Experiencia del Cliente del grupo, respectivamente, el equipo de periodistas que formaron parte de este viaje, entre los que se encontraron Tomeu Garcies y Mar Nicolau, de Economía de Mallorca, o Eva Moreno, de 2Q Magazine, descubrieron cómo cocinar unos Culurgionis d’Oligastra, gracias a la artesana Viviana Catzola, o a qué sabe el queso que elabora con pasión Sergio Mereu. Todos estos talleres forman parte de la oferta de ocio de ambos hoteles.

Situados en el parque natural de Arbatax, con más de 40 hectáreas, la experiencia Blau Monte Turri —un resort only adults de 17 suites— y Blau Cala Moresca —elegido el mejor eco resort del mundo en 2020— se puede vivir partiendo desde Palma en vuelo directo de poco más de hora y media de duración. Tras un transfer de dos horas —la única pega del viaje— se llega a la pequeña aldea italiana de tan solo cinco mil habitantes y que crece ajena al ruido y al tiempo rodeada de aguas cristalinas, calas mágicas y piedras rojas.

Habitaciones grandes, rústicas, donde la naturaleza y el silencio son el lujo, la gastronomía se basta en el producto local y recetas italianas; risottos y pasta como estrellas de la carta, sin descuidar los pescados y mariscos. Porque entre las excursiones, capitaneadas por el joven Enrico Tegas, no solo hay historia, leyendas y arquitectura, sino también visita a la cooperativa pesquera, donde las ostras crecen felices, en su hábitat natural. El próximo domingo, segunda parte.

El poder de las palabras, el arte de Histrina 

Tres pinturas en gran formato, siete esculturas realizadas a mano de fibra de video y un audiovisual forman parte de World-World, la nueva muestra de Histrina Milanova que se exhibe en Red Gallery. Una exposición que versa sobre la palabra y las cinco virtudes humanas: amor, verdad, sabiduría, justicia y bondad.

Lola Álvarez y su mirada al pescador

Con una cámara del siglo XVIII a sus hombros, una mirada natural, de memoria, con menos artificios y técnica depurada, el trabajo de Lola Álvarez (Suiza, 1982) respira verdad. Su última exposición, bajo el título de Els pescadors de Palma, es buena muestra de todo ello. En la inauguración de su muestra, a la que no faltó su marido, el actor británico Joseph Fiennes -que decidió ocupar un segundo discreto plano- pudimos encontrarnos, entre otros, con el presidente de la Cofradía de Pescadores, Domingo Bonnín, el artista Ñaco Fabré o a Sabina Fluxà, de Iberostar. 

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