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SALVAMENTO MARÍTIMO

Un verano de infarto en el mar balear

El auge de las actividades náuticas registrado este año ha conllevado un aumento en la siniestralidad en el mar y ha obligado a salvamento marítimo a multiplicar sus servicios de auxilio

El ‘San Gwann’, encallado en el islote Malví Pla, en la costa de Eivissa. | SALVAMENTO MARÍTIMO

Tras el parón del año pasado a causa de la pandemia, la gente tenía ganas de salir al mar. Y esta eclosión de barcos de recreo en las costas de Balears ha tenido una consecuencia directa en los siniestros. «A más navegantes, más incidentes, es así de simple», resume Miguel Félix Chicón, jefe del Centro de Salvamento Marítimo de Palma. Y han debido de ser muchos los navegantes, porque el año 2021 va camino de batir todos los récords de siniestros. A los casos más habituales, que suelen ser embarcaciones de recreo que quedan sin gobierno a causa de una avería, se han unido varios accidentes especialmente graves que han conllevado complicadas operaciones de rescate, y una avalancha de pateras llegadas desde Argelia nunca vista antes. La conjunción de estos factores se han traducido en un verano de infarto en aguas de Balears.

Un repaso a la estadísticas del Centro de Salvamento Marítimo de Palma da una idea de la situación vivida durante los últimos meses. En el año 2019, el último previo a la pandemia, ya se batieron todos los récords de incidentes marítimos en las islas. Finalizó con 628 emergencias, de las cuales 476 se registraron entre los meses de mayo y septiembre. Con la irrupción de la covid y el confinamiento la actividad marítima descendió notablemente en 2020, que se cerró con un total de 528 incidentes marítimos, 365 de ellos entre mayo y septiembre. Este año, con la vuelta a una cierta normalidad, los navegantes aficionados volvieron a hacerse a la mar... y las emergencias se han disparado. En los diez primeros meses del año Salvamento ha registrado 625 incidencias, casi las mismas que las de todo el 2019. Entre mayo y septiembre han sido 520 las intervenciones en las que han participado.

Personal de Salvamento extingue un incendio que destruyó una embarcación en Alcúdia.

Para hacer frente a estas emergencias el Centro de Salvamento Marítimo, entidad dependiente del ministerio de Fomento, cuenta en las islas con seis lanchas rápidas: la Salvamar Acrux, con base en Eivissa; la Salvamar Libertas, en Puerto Portals; la Salvamar Illes Pitiüses, en Portocolom; la Salvamar Saiph, en Alcúdia; la Salvamar Markab, en Ciutadella; y la Salvamar Antares, en Maó. A ellas se une un buque de salvamento, para casos que requieren mayor potencia. Aquí se turnan el SAR Marta Mata y el SAR Mesana. En verano se refuerza el servicio con una patrullera de Salvamento en el puerto de Sant Antoni. Este verano fue la Guardamar Polimnia. También se cuenta con dos lanchas más pequeñas gestionadas por la Cruz Roja, con base en Sant Antoni y el Port de Sóller . Y una herramienta fundamental para los casos más urgentes, el helicóptero de salvamento (aquí se turnan el Helimer 205 y el Helimer 221), que garantiza un tiempo de respuesta de quince minutos, ya que hay una tripulación permanentemente de guardia en el hangar.

El ‘River Thames’, encallado en Formentera.

Las zonas calientes

Las tripulaciones de estas naves están coordinadas desde el centro de control, ubicado en el Paseo Marítimo de Palma y de guardia las 24 horas, todos los días del año. Son los encargados de prestar asistencia a todos los navegantes en dificultades, evitar y combatir los vertidos contaminantes, y controlar la navegación en una extensa zona marítima alrededor de Balears.

La mayoría de las emergencias se registran en las zonas con mayor densidad de embarcaciones: la Bahía de Palma, es Freus —el estrecho entre Eivissa y Formentera—, la zona de Illetes, la bahía de Sant Antoni y toda la costa de Formentera. También se ha notado un incremento en la actividad en Menorca. Según comenta el jefe del centro de Salvamento de Palma, el auge que se ha registrado en la actividad náutica de recreo se explica en parte porque se concibe como una actividad segura ante la pandemia, al realizarse en grupos cerrados y al aire libre.

Una lancha de Salvamento acude al rescate.

La gran mayoría de las más de seiscientas incidencias registradas a lo largo de este año fueron precisamente provocadas por navegantes aficionados, que sufrieron una avería y quedaron a la deriva, o vararon en una playa. La asistencia suele consistir simplemente en remolcarlos al puerto más cercano. El pasado mes de agosto registró una media de más de cinco servicios diarios. El punto culminante se dio el día 15, una jornada extenuante en la que hubo trece incidentes.

Cuando se confirma que no hay peligro para las personas ni riesgo de contaminación, la responsabilidad es del titular de la embarcación, que debe contratar una empresa especializada para reflotarlo y remolcarlo.

Los casos más graves, como los incendios a bordo o la caída de una persona al mar, obligan a una intervención inmediata. Y aquí Chicón insiste en la necesidad de contar con un equipo adecuado, con chalecos salvavidas, reflectantes y luces estroboscópicas. Este pequeño instrumento permite a la tripulación del helicóptero localizar a una persona en el mar durante la noche a cuatro o cinco millas de distancia. «Supone la diferencia entre localizar a esta persona o no».

Los siniestros más graves

Aparte de la sucesión de incidentes leves que se han registrado durante el verano, los equipos de Salvamento Marítimo han tenido que intervenir en algunos siniestros especialmente graves. Uno de ellos por el mercante River Thames, que el 8 de junio embarrancó en la playa de Migjorn de Formentera. El barco, que transportaba una carga de pasta de papel, se dirigía del Estrecho de Gibraltar a Alejandría, pero acabó empotrado en la playa. En el siniestro no hubo heridos, pero los 150 metros cúbicos de combustible que almacenaba en su depósitos constituían un serio riesgo en caso vertido, en una zona de alto valor ecológico.

Miguel F. Chicón, en el Centro de Salvamento de Palma.

Fueron seis días de intenso trabajo por parte de una empresa especializada y bajo la supervisión de la Capitanía Marítima y Salvamento Marítimo. La inspección por parte de los buzos reveló que los tanques de combustible no habían sufrido daños. Gracias a la bonanza en el mar y el hecho de que había encallado sobre arena fue posible extraer el mercante con un remolcador.

En la noche del 17 de agosto se registra otro grave siniestro marítimo, cuando el ferry Formentera Direct colisiona contra una lancha de recreo, la India, en la entrada del puerto de Eivissa. Uno de los dos ocupantes de la lancha falleció al sufrir un terrible impacto en la cabeza. Salvamento Marítimo recuperó su cadáver y los restos de la embarcación, que quedó destrozada, para la posterior investigación. El patrón de la lancha quedó imputado por homicidio involuntario al dar positivo en el control de alcoholemia y ante los indicios de que navegaba sin luces.

Al día siguiente, 18 de agosto, la tripulación de la Guardamar Polimnia, embarcación que durante tres meses reforzó el servicio, intervino en un grave accidente en el mismo puerto de Sant Antoni, en Eivissa. La Polimnia acababa de llegar al Club Náutico cuando los tripulantes oyeron gritos pidiendo ayuda. Una mujer había quedado con las piernas atrapadas entre una lancha de recreo, la Joy, y el pantalán durante la maniobra de atraque. La víctima sufría gravísimas lesiones en las extremidades. Los marineros de Salvamento Marítimo realizaron los primeros auxilios a la víctima hasta que fue trasladada en ambulancia al hospital de Can Misses, donde se recuperó.

El 28 de agosto, poco antes de las diez de la noche, el ferry San Gwann embarranca en la isla Malvins Pla, a la salida del puerto de Eivissa. A bordo viajan 45 personas, entre pasajeros y tripulación. La colisión, a gran velocidad, provoca que la gente salga despedida. Nueve personas resultaron heridas, entre ellas un niño de once años que sufrió lesiones graves.

Restos de la colisión mortal del ‘Formentera Direct’.

El menor fue evacuado por el helicóptero de Salvamento directamente al hospital de Son Espases, en Palma, mientras que las lanchas de auxilio rescatan al resto de los ocupantes en una operación complicada por las malas condiciones del mar. En las labores de rescate participaron, además del helicóptero, el SAR Mesana, la Salvamar Acrux, naves de la Guardia Civil y Vigilancia Aduanera, y embarcaciones privadas. El ferry quedó embarrancado y la operación para extraerlo se vio muy complicada por las malas condiciones marítimas. Fue una intervención contrarreloj, ya que las previsiones apuntaban a que el tiempo iba a empeorar. Una empresa especializada extrajo los 16 metros cúbicos de gasoil que llevaba en los tanques, ya que la zona era muy sensible, en el interior del parque natural de ses Salines. Al ser aligerado de ese peso, la nave pudo ser reflotada finalmente el día 31 sin contratiempos.

Salvamento auxilia a una patera.

Salvamento Marítimo recomienda seguir una serie de recomendaciones antes de hacerse a la mar, que pasan por revisar las condiciones de navegación de la embarcación, lo que en términos marineros se conoce como tener la nave en son de mar, y asegurarse de que se cuenta con combustible suficiente para hacer frente a imprevistos. Se debe además contar con el equipo de seguridad en buen estado, en especial el material pirotécnico, como bengalas, los chalecos salvavidas, aros salvavidas y balsas. También es vital contar con un equipo de comunicaciones en buen estado, y una radiobaliza de localización de siniestros.

Por último, el jefe del centro, Miguel Félix Chicón, insiste en la necesidad de consultar las previsiones meteorológicas antes de partir, y evitar hacerlo si las condiciones son adversas.

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