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Artículos de broma | Descarga y carga ilegal

Un macrobotellón de 25.000 personas en la Ciudad Universitaria de Madrid anuncia que a la hostelería le empieza a suceder lo que le pasó a la música, a la información, al cine y a las series. No será legal pero la carga de alcohol (como la descarga de contenidos) se puede hacer sin que medie el hostelero y obtener la misma fiesta -o mejor- mientras el tiempo aguante. Una juerga de 25.000 copartícipes, sin convocantes, en día de ocio, a campo abierto, al aire libre y sin vecinos no se puede disolver ni con este regreso friendly de la policía montada que se da en las ciudades.

Los chavales pagan por la tecnología que facilita todo lo demás gratis o a bajo precio y hacen cola por los ordenadores y teléfonos que son lámparas con un genio dentro que concede los deseos: toda la música del mundo gratis, la biblioteca universal circulante, información satisfactoria sin pagar, estrenos sin pasar por taquilla y todos los spoilers de las series por abordaje pirata. Son los que han podido volar por 8 euros ida y vuelta en días intempestivos a lugares inesperados, los que no pagan trenes, autobuses ni taxis, los que viven en la república de iguales de sus casas compartidas con plataformas televisivas y suscripciones a pachas en justa correspondencia económica con los vínculos laborales precarios, los salarios insuficientes o la doble negación de ser ni-ni.

Hay un ojo hostelero que calcula lo que pierde en cada botellón. Una cuenta virtual. En los parques aumentan los restos de botellón junto a los aparatos públicos para hacer gimnasia sin que los dueños de los gimnasios cercanos, que también pagan impuestos y crean empleos, calculen los socios que están perdiendo al ver gimnastas de aire libre.

Vamos al invierno y el botellón, como otras cosas que dan placer, menguará con el frío pero hay un sector de la hostelería que atiende público joven que tiene que espabilarse en el servicio porque no vende alcohol y refrescos sino techo, ambiente, vasos de cristal, servicios higiénicos limpios y amplios, decoración, música, buen trato, buen precio y vuelve pronto.

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