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Los puntos sobre las uves | No son imbéciles, son políticos

Pablo Casado nos ha regalado recientemente una demostración de como la capacidad de un político par soltar estupideces puede llegar a elevarse a la esfera de lo sobrenatural. No pensemos que sólo un imbécil puede decir que aquí no hablamos catalán, sino mallorquín, menorquín, ibicenco y formenterés; lo acertado es pensar que sólo un político puede hacerlo. Resultó desalentador, eso sí, ver como los integrantes baleares de su secta (partido político = secta) se levantaban y apludían entusiasmados semejante memez. Desgraciadamente no es el único en soltarlas. Personalmente me asombra escuchar a Armengol, por ejemplo, decir que hace las cosas desde el respeto. Podrá hacer sus cosas con respeto, y hacerlas desde su casa o desde su cuarto de baño, único lugar en el que es lícito hacer caca... como Casado.

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