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Entrevista
Pedro Payeras Gerente de la Fusteria Campanet

"Es un orgullo que en un escaparate de Manhattan haya muebles de Mallorca"

Pedro Payeras, en el taller de Inca. | FUSTERIA CAMPANET

Pedro Payeras, en el taller de Inca. | FUSTERIA CAMPANET

Así que si nos encontramos por Nueva York y nos detenemos ante el escaparate que hay entre los rascacielos de la Madison Avenue 508 esquina con la calle 53 vamos a sentirnos un poquito más cerca de Mallorca...

Es increíble pero real. Desde Carmina -prestigiosa firma de zapatos mallorquina- nos propusieron sumarnos a su proyecto: montar su buque insignia, una boutique desde cero. No pudimos decir que no. Para una empresa familiar y tan humilde como esta, aceptar el reto ha sido una satisfacción.

¿Cómo le contactaron?

La verdad es que fue una sorpresa. Tengo un amigo que trabaja en Carmina y nos recomendó. Después, Marlene Albaladejo, de la Pecera Mallorca, que era la responsable del proyecto se reunió con nosotros para hablarnos de la idea. Querían que todo fuese de origen local por coherencia con la propia marca. Encajaba perfectamente con nuestra filosofía de trabajo y nos dieron la oportunidad.

Y llegó el Estado de Alarma...

Al principio sentimos un poco de tristeza y decepción por lo que podría pasar, pero la empresa quiso seguir adelante con todo y nos pusimos a trabajar. El 20 de febrero del pasado año salía de Mallorca el contenedor más grande que existe, de 40 pies, con todas las piezas que después habría que montar como un puzzle. Hablamos de toneladas de maderas y elementos todos hechos y controlados por artesanos de la isla. La mercancía llegaba al puerto de Nueva York el 17 de marzo, justo tres días antes de que nos confinaran. Como en Estados Unidos también sufrieron fuertes restricciones, no se pudo instalar hasta agosto. Y en ese espacio de tiempo, también nos pidieron que hiciésemos la tienda de Dubái.

¿Y qué madera han utilizado para esos proyectos? ¿Es de la isla?

Nosotros trabajamos todo tipo de maderas porque cada cliente es único y debe sentirse especial. La que se encuentra en la boutique de Nueva York era una madera que no habíamos trabajado nunca: rojiza, de Centroamérica y de alta calidad; se llama madera rojiza, americana y de gran calidad. En Dubái el diseño nos pedía el roble. Pero, aunque no sea madera de aquí, propiamente dicho, se ha tratado en el taller de Inca; se ha trabajado, diseñado y se han incorporado todo tipo de materiales locales.

Escaparate de Carmina en Nueva York.

Escaparate de Carmina en Nueva York.

Tengo entendido que hay dos muebles muy especiales...

Sí, mucho. En la boutique de la Gran Manzana hay dos piezas, dos mesas de exposición en el mostrador realizadas íntegramente de encina mallorquina. Era una madera que teníamos guardada de los temporales que azotaron a la isla en 2001 y que tumbó muchísimos árboles. Las teníamos guardadas desde entonces y ahora han visto la luz. Es un orgullo que en el centro de Nueva York haya encina de la isla en el escaparate.

Vaya hito para la empresa que usted dirige, segunda generación.

La historia de Fusteria Campanet es la historia de un carpintero, mi padre. Miguel Payeras fundó de la nada su empresa en 1974 y arrancó muy bien. Por desgracia, murió muy joven, con 51 años. La suerte es que la familia contó con una madre valiente (que la sacó adelante sin tener ni idea del negocio). Tenía 35 años y tres hijos de 12, 8 y 6 años.

Su futuro estaba escrito.

Nosotros hemos vivido viruta y serrín toda la vida. Mis primeros recuerdos son barriendo el taller. Me formé como carpintero en el Instituto Politécnico de Palma, hice los 5 años de Formación Profesional, ejercí de profesor y a principios de los 90 asumí ya la dirección de la empresa. Pero tengo la suerte de que la madera es el amor de mi vida, mi pasión. No puedo estar más feliz y agradecido.

Le da tiempo además a explotar su faceta solidaria.

Forma parte de la filosofía de la empresa, la labor social. Colaboramos con la Fundación Vicente Ferrer y, desde el pasado año, también nos hemos unido a la Mallorca Preservation Foundation.

¿En casa de herrero cuchillo de palo?

Digamos que en casa hay madera, aunque no tanta como debería. Escribe que en mi dormitorio hay una mesita de noche hecha por Fusteria Campanet. (Risas).

¿Qué le gusta hacer cuando no está con la madera?

Algo que se me va a dar mal toda la vida: el golf. Yo siempre digo que seré un mal jugador de golf pero que le pongo pasión. 

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