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Golf, del turista al residente

Una actividad que aúna deporte y turismo. Un sector golpeado por la pandemia y que busca la manera de superar una crisis tras perder la temporada de 2020 y media de 2021, la de primavera, ante la ausencia de jugadores extranjeros. Los clubes esperan una breve recuperación en otoño. Mientras, durante este tiempo de confinamiento ha aumentado la presencia del golfista local en los campos

Uno de los grupos de los cursos de iniciación que se han realizado en el club Son Antem.

Uno de los grupos de los cursos de iniciación que se han realizado en el club Son Antem.

“Como campo turístico, un drama». La frase resume lo que ha sido más de un año de pandemia para el sector del golf en Mallorca. La ausencia de jugadores extranjeros al cerrarse fronteras y campos por la pandemia en marzo de 2020 cercenó los ingresos de una actividad que aporta, además de dinero, promoción a la isla.

«La actividad principal es el golf», relata Luis Nigorra, director del campo Nova Santa Ponsa Golf y presidente del consejo de administración del Real Club de Golf de Bendinat. Además, es presidente de la Asociación de Campos de Golf de Mallorca desde hace 5 años y desde el pasado mes de marzo también de la Asociación Española de Campos de Golf (AECG).

«La temporada en abril y mayo es más fuerte que en septiembre-octubre», incide Nigorra, antes de entrar en más detalles. «Se ha perdido lo equivalente a año y medio», sentencia. En 2019, según un estudio de la AECG, había alrededor de 370 campos en España que facturaban unos 770 millones (en Mallorca hay más de 20). La facturación cayó en 2020 una media del 42% a nivel nacional.

«En Santa Ponça [nota de redactor: son tres campos] las pérdidas han sido del 33-35%, porque tiene muchos socios y prácticamente solo juegan ellos. Y en Bendinat, entre el 50 y el 55%», reconoce Nigorra, y explica que «con el campo abierto, se puede reducir el mantenimiento, un 30%, y con el campo cerrado se puede ahorrar más».

Ha sido una de las opciones para recortar gastos en los clubes. Como los ERTE. «Hemos estado, en diferentes grados. Estando cerrados, había un 30 o 40% de gente trabajando. Y abiertos está el 60% de la plantilla», señala.

En situación menos crítica han estado en el club Golf Maioris, que tiene su actividad centrada en el golf. «La restauración la tenemos externalizada», indica Ángel Paes, su director. «La situación que hemos vivido ha afectado al jugador externo, los socios han venido», relata, y explica el motivo: «El golf no es tan restrictivo, y había menos ocupación de los campos, han podido jugar». Además, «aunque en situaciones así, también tienen que apechugar con los gastos», Paes destaca que cerraron el ejercicio «quizás un poco al alza» en cuanto a los socios. Además, ayuda la decisión del club de «no engrosar cuotas».

Pese al aumento en los socios, los números de 2020 no han sido buenos. «La temporada pasada se perdió al 100%. ¿Pérdidas? Nos está faltando un 50%, pero no es un ‘cierre’ cero de caja», resalta con optimismo, pese a que también tuvieron que estar un tiempo parados: «Una pequeña parte del personal está en ERTE. Hay unos gastos mínimos, que no se pueden evitar. Pero es más problema no poder contratar personal para reforzar la plantilla».

A los clubes que más les ha afectado la pandemia son los que suman al golf una oferta complementaria. «Como campo turístico, un drama», afirma Jordi Vidal, del Marriott’s Club Son Antem.

«Nosotros, además del campo de golf, tenemos un resort, un hotel con spa, una villa... El hotel está cerrado desde el 15 de marzo y no abrirá, y la villa de tiempo compartido está con una ocupación del 15%. Son muchos ingresos perdidos», explica, antes de comentar las pérdidas: «En 2020, con respecto a 2019, un 70% menos. Teniendo en cuenta que estuvimos abiertos 2 meses en temporada baja [de septiembre a noviembre]».

La plantilla suele ser de 17 personas, y ahora «es de 8 y a tiempo parcial», añade tras confirmar que también han tenido que recurrir a un ERTE «por motivos de Covid. Los campos estuvieron 2 meses cerrados, en mayo de 2020 ya se abrió con todas las medidas de seguridad».

«¿El mantenimiento del campo? Son costes muy fijos, aunque hay menos jugadores y eso es menos tráfico y supone menos trabajo. Pero ha bajado solo un poquito», afirma Vidal, que sí espera una mejoría en 2021: «Ya sabíamos que teníamos la primavera perdida, pero pensamos que otoño será bueno. Aunque con las cancelaciones sin gasto es un dato ficticio. Pero los touroperadores están animados… En Mallorca no nos ha favorecido todo esto, porque han desviado grupos a Chipre, Malta o Turquía». «Pero, dentro de lo que cabe, será un buen otoño. Habrá recuperación», apunta.

La buena noticia para el Marriott’s Maioris han sido los socios, que suponen «un 15% de ingresos más o menos». «Mejor que el año pasado», sentencia, y explica que con la pandemia «ha habido una explosión de gente que ha querido jugar a golf».

Del turista al residente

Del turista al residente TEXTO M.Fernández

Vidal se refiere al jugador local y residente. Por él han apostado en los clubes para minimizar pérdidas y, sobre todo, para promocionar el golf. Son los clientes del futuro. «Es un deporte seguro, y las normas han favorecido jugar. Desde la óptica del residente es una vía escapatoria. Un espacio verde, de tranquilidad, en la naturaleza… Ha habido un incremento de jugadores nuevos, se han hecho cursos de iniciación. Por ese lado, ha sido un buen año. Ha habido cursos llenos y con lista de espera, mucha gente se engancha», afirma.

Corrobora este dato Ángel Paes, de Maioris: «Se han hecho más cursos de golf y nuestra academia, con Nacho Echevarría al frente, funciona de maravilla. Ha habido un incremento grande de personas que asiste a los cursos».

Las características del golf, precios más bajos y los cursos han atraído al residente

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«Hemos visto que el jugador local se ha movido más», confirma Luis Nigorra, de Santa Ponça y presidente de la AECG, que ve una explicación en que «muchas personas han estado en ERTE, los horarios de trabajo han sido reducidos, los precios… Han sido varios motivos». Aunque el principal son los beneficios que aporta el golf y su facilidad para la práctica en estos tiempos de pandemia: «Es un deporte seguro, al aire libre, cada uno lleva su material, se juega en grupos de 2 o 4 personas y es agradable, porque paseas».

Y aporta un dato a tener en cuenta: «Y también se ha notado mayor presencia de extranjeros con segunda residencia en Mallorca. Es un factor importante, porque es gente que invierte en la isla».

«Seguiremos con los cursos de iniciación, vemos que a le gente le gusta el golf», destaca Luis Vidal, en clara sintonía con una Federación Balear de Golf que está promocionando su práctica con diversas promociones. «Y se está desmitificando como deporte elitista, están bajando condiciones de pago», añade, y sentencia: «Hay que abrir las puertas al jugador local y residente».

"Encantados"

«A nivel federación estamos encantados, ha sido un boom», relatan desde la Balear de Golf que preside Bernardino Jaume. Entre marzo y julio de 2020 los campos estuvieron más tiempo abiertos que cerrados, pero no hubo competición. Tras regularse los protocolos sanitarios, volvieron los torneos. Un alivio para los clubes.

«Cuantas más competiciones, mejor para los clubes. Y ha habido mucha más gente que se ha animado a inscribirse», señala Ricardo Moralejo, gerente de una Federación Balear que ha puesto en marcha la campaña ‘#silopruebastequedas’ con el objetivo de que aquellas personas que nunca han practicado el golf se animen a conocerlo y practicarlo. La FBG subvenciona cursos de iniciación, que se realizan en los campos de las islas.

«Llevamos cinco años creciendo en número de licencias y este año estaremos por encina de las 7.395 fichas. No hay preocupación para el futuro, no al nivel de solicitud de ayudas o problemas. Estamos encantados con el apoyo del Govern y del Consell», destacan desde la FBG.

Luis Nigorra

«Somos competitivos por la calidad de los campos», destaca Luis Nigorra, presidente de la asociación de campos de Balears y de España. «Y eso es una ventaja, porque al golfista le gusta probar distintos campos. Hay que potenciar el golf como destino», señala, en clara alusión a este deporte como reclamo turístico de un sector que ha crecido por la presencia de jugadores de fuera de las islas. «Si fuera por la demanda local, con cinco campos nos bastaría», asegura.

«La industria del golf es delicada. Históricamente ha sido más minoritario, pero la dimensión del golf no solo es deportiva -es la tercera federación con más licencias-, es turística», afirma, antes de reivindicar que «tendría que aplicarse el IVA turístico, del 10%, y no del 21%» y de relatar las fortalezas de esta actividad en el sector del turismo: «Desestacionalizamos; en verano hace calor y no se suele jugar, la gente viene en primavera y otoño. El turista del golf tiene una estancia más larga en el país, unos 11’5 días; y suele gastar más que el turista ‘normal’, por así decirlo, que es de alrededor de una semana. El turista de golf es más fiel, porque suele tener una segunda residencia. Y según un estudio, los turistas de golf se gastan 1 euro en el campo y 7 en otras cosas (comer, alquiler de casa, coche, etc.)». 

«Además, es una industria con empleo estable: el 95% es empleo indefinido y el 94% es a tiempo a completo», concluye.

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