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Perdón por la indiscreción | De vuelta, con Carolina Herrera

Moda, diseño y arquitectura para el nuevo espacio de la firma americana - Foto Jove 2021 - Libros y rosas por Sant Jordi

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Brindis | De vuelta, con Carolina Herrera Javier Fernández

Uno nunca se va del todo del sitio al que pertenece, donde ha sido libre y feliz. Imagino esa sensación agridulce en la diseñadora Carolina Herrera cuando, a sus 80 años, se despidió de las pasarelas para dar paso a las nuevas generaciones. Un adiós que no fue del todo porque su firma es su imagen, es Carolina, es su icono, aunque ella misma deteste esa palabra. Por eso, cuando uno regresa a su casa, a veces necesita un cambio de estilo: nuevas ideas, nuevos conceptos, nuevas sensaciones… nueva identidad. No sé me ocurre mejor manera de decir «hola, otra vez» que descubriendo el nuevo espacio de CH Carolina Herrera en Palma. Bienvenidos, #indiscretos.

Entre Gaudí y la tradiciónNTRE

En la ruta modernista por el centro histórico de Palma hay una parada clave. Frente a un ficus centenario y la escultura de Antoni Maura, se levantan el Edificio Casasayas y la Pensión Menorquina, construidos entre 1908 y 1911 por Francesc Roca y Guillem Reynés, y catalogados por el Consell de Mallorca como Bien de Interés Cultural. Sus formas asimétricas y orgánicas, sus balcones y fachadas ondulantes, mezcla del modernismo cercano a Gaudí y la corriente más tradicional, le queda como un guante al nuevo espacio «evocador, cálido y acogedor» de la casa Herrera. El director de la tienda, Dimitri Maingaud, resumen a la perfección el concepto que se quería transmitir tras una reforma complicada, en la que todos los elementos originales del edificio se mantienen e integran en armonía. «La firma es luz, y la reforma del espacio ha permitido que ganemos precisamente eso». Suelos hidráulicos, materiales nobles y sofisticados… cien metros cuadrados para entender cómo arquitectura y moda han nacido para entenderse, para quererse.

Antiguamente situada en el Borne, y tras el traslado de la tienda de Purificación García a unos pocos metros, el espacio CH Carolina Herrera rebosa serenidad y elegancia. Acaban de cumplir 3 semanas y, aunque no son tiempos para inauguraciones multitudinarias, siempre hay detalles con clientes especiales. Así, con mascarillas y sin champagne, pudimos sumarnos a las afortunadas que realizaron una visita exclusiva y pudieron probarse las últimas novedades de la colección. Entre ellas, las hermanas Adela e Isabel Siles, enamoradas de los zapatos de la firma, o Chelo Ginard, que buscaba un vestido para asistir a una boda en verano. Junto a los bolsos Blason –icono de la marca- y el Initials, de la colección insignia de CH y uno de los modelos que más luce la reina Letizia, nos encontramos a Alicia Polo y Zaida Bellot, hablando de nuevos proyectos y aperturas. Precisamente, Mima Ferrer, del Hostal Cuba, nos avanzaba una: en los próximos días abren la Cubana, justo al lado del hostal, para servir brunch, cócteles y «lo que vaya surgiendo». «Necesitamos arrancar temporada, animarnos». Seguro que lo consiguen.

Carmina Segura y Rober de Vin también descubrieron, de la mano de Patricia Palma, responsable de la firma para la zona de Baleares, las dos plantas que conforman la tienda y que ofrece propuestas para caballero, mujer e infantil.

Miradas tras la cámara

No podía tener un eslogan mejor. Color y vida es justo lo que necesitamos en estos tiempos de pandemia. Añádanle juventud y seguro que algo de optimismo les alcanza. El Casal Solleric fue la sede de la 26 edición de Foto Jove 2021, certamen en el que han participado más de 1.400 jóvenes y que ha logrado recopilar unas cinco mil instantáneas que pueden ser disfrutadas en exposición hasta el 20 de mayo.

Con la presencia del alcalde José Hila, y el concejal de Educación y Política Lingüística, Llorenç Carrió, la entrega de premios arrojó una tarde divertida y diferente en torno a distintas propuestas artísticas. Entre los asistentes, Luisa Valle, Giulia Usignoli, Leticia De la Torriente, Angustias Ortega, Clarisse Dan, Martina Dan, Miquel Cereceda, Aina y Maria Font, Francis García, Jules Mullet, Pedro Ribas, Lucía Salas y Patricia Pascual.

Celebremos cultura

Se nos ha pedido responsabilidad, cabeza, paciencia y tiempo. No es fácil convivir con el virus. Entiendo las ganas de encuentros, de fiestas y de abrazos, pero no todo vale bajo el paraguas de que es cultura. Era Sant Jordi, los libreros salían a la calle a reivindicar las letras y lo necesarias que son. Lo han pasado mal –aún lo siguen haciendo- pero las concentraciones que se vivieron, sobre todo por la tarde, en torno a la firma de ejemplares y en los distintos stands no son un buen ejemplo; se tenía que haber controlado de alguna manera porque, a falta de distancia de seguridad, fiarlo todo a la suerte de una mascarilla mal puesta, es jugársela mucho.

Afortunadamente, antes de la llegada masiva de público, hubo calma y ocasión para charlar. Nuestro aplauso para los que siguen luchando, que son muchos, como Maria Centelles, Maria Antònia March y Neus Mateu, de Es Raconet; Pablo Pereira, Lucía Sastre, Salomé Pereira y Paula Lamesa, de Curollete, o María, Josep Manuel Vidal-Illanes Rosa, Xion y Toni, de Librería LLuna, por citar unos cuantos.

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