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‘Colectiv’ es un ‘Spotlight’ donde todo sale mal

Un premio a la mejor película extranjera de 2020 que prescinda de Corpus Christi está viciado en origen. En su defecto, Colectiv o Collective es la primera película rumana nominada para un Oscar, por lo que también será la primera en ganarlo. Se presenta como un documental, pero Alexander Nanau logra una penetración tan perfecta de la realidad que interrumpe el tráfico fronterizo con la ficción.

Aunque los participantes se interpreten a sí mismos, el supuesto documental plantea cómo es posible que en una película rumana no haya un solo actor deficiente, mientras que en una cinta española no hay uno de suficiente. Colectiv es un Spotlight donde todo sale mal, media entre ambas la diferencia reinante entre Bucarest y Boston, entre la publicación deportiva rumana La Gaceta y el aristocrático Boston Globe. El escándalo de partida, que en Estados Unidos se centraba en la violación de niños a cargo de jerarcas eclesiásticos, arranca aquí de los 64 fallecidos por el incendio en 2015 de una discoteca de Bucarest, con el nombre de la película. Aborda el agravante de que la mayoría de víctimas murieron días después del incendio, debido a la atención denigrante que sufrieron en los infradotados hospitales rumanos.

El atractivo hormonal de los protagonistas bostonianos de Spotlight se ha sustituido por las barrigas incipientes, el vestuario de gran superficie y las arrugas a flor de piel de la redacción de Bucarest. Con esta fragilidad a cuestas, Nanau ha igualado los grandes títulos inspirados en hechos reales de Paul Greengrass. Una coalición de perdedores desagradables se enfrenta a la mafia sanitaria, con el resultado previsible de la caída del Gobierno que aspiraba a parchear la degradación. El tremendo error de Colectiv desplaza el foco de atención de la redacción a las tripas del ministerio, en la segunda mitad del film.

Colectiv ha logrado un 99 por ciento de aprobación de la crítica de masas en Rotten Tomatoes, y se quedan cortos. El paciente con gusanos recorriendo su cuello quedará como un símbolo de la Europa roída en sus servicios sociales por la pandemia. Los médicos que denuncian la situación son atacados con especial saña. Gracias a Trump, cualquier verdad denunciada puede ser desmentida y adjudicada a la mala fe de sus investigadores. La película también demuestra que la sanidad es el campo con mayor grado de corrupción, precisamente porque nadie se atrevería a rastrearla hasta un hospital.

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