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Plantu, la retirada del editorialista de ‘Le monde’

En un caso así, conviene precisar que he mirado o leído todas las viñetas que ha publicado el dibujante Plantu, gracias a que sus recuadros diarios en la portada de Le Monde se recopilaban anualmente en libros que suponen una aportación imprescindible a la cultura contemporánea. Si la historia se enseñara en las aulas a través de las caricaturas cotidianas de este periodista francés, mejorarían el aprecio y la utilidad de la asignatura.

El homenaje a Jean Plantureux, su nombre auténtico, no precisa de mayor justificación, pero se debe en concreto a que ha anunciado su jubilación a punto de cumplir los setenta años. La portada de Le Monde quedará incompleta a partir de abril. Como de costumbre en un dibujante con un elevado sesgo hacia la decencia, se discute si ha habido retiro voluntario o retirada forzosa, tras haber defendido a un colega que bromeó sobre la hoguera del incesto que centra ahora mismo el debate francés.

La sola idea de una viñeta cómica en la portada de Le Monde suena contradictoria. Plantu ha mantenido su firma de mejor editorialista gráfico contemporáneo durante casi medio siglo, contra viento y marea. Ha logrado ofender a todos los presidentes franceses con los que ha coexistido, y que han pedido sistemáticamente su cabeza. Sarkozy había de contemplarse disfrazado de Luis XIV varios días a la semana. Y si la adusta cabecera censuraba a su caricato, el impacto sería doble porque el dibujante publicaría en libro superventas las escenas prohibidas, con una detallada explicación del proceso de veto.

Plantu no se casa con nadie, también se declaraba independiente de los lectores a quienes trasladaba la incomodidad de su voluntad insobornable. Pese a ello, aporta uno de los escasos ejemplos en que puedes amar la obra sin dejar de admirar a su creador. No tenía reparos en introducir el proceso de maquinación de sus viñetas en el debate. Era tan certero que no precisaba presumir de intelectual. Un digno heredero de las caricaturas de Daumier, por enlazar a dos delineantes admirados sin reservas por Miquel Barceló.

Miras a Plantu para discutirlo, su voluntad de salvaguardar un residuo de libertad de expresión en los países árabes lastró de cierta tibieza a su interpretación de las caricaturas de Mahoma. Para certificar la importancia de su desaparición, basta repasar la lista de publicaciones de cualquier formato que se atreven hoy con un chiste diario en portada.

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