El terrazo, ese material del que se fabricaron millones de baldosas coincidiendo con el boom de la construcción y el turismo, regresa puesto al día y revalorizado de la mano de Huguet. La fábrica situada en Campos fue fundada en los años 30 por el abuelo del actual propietario, Biel Huguet. Después de encabezar la recuperación de la baldosa hidráulica, proceso que inició en los últimos años del siglo XX, Huguet se atreve ahora con el terrazo. Sus nuevas piezas interesan en todo el mundo, de Nueva York a Tokyo. 

El terrazo se viste de colores

El terrazo se viste de colores

«Reivindico lo que es tener un oficio y a partir de este conocimiento histórico, poderlo mejorar» El oficio del que habla Biel Huguet es el de fabricar baldosas y otras piezas de decoración elaboradas a partir del cemento mezclado con arena, baldosa hidráulica, o con grava, el terrazo. Cuando Huguet se puso al frente de la fábrica pensó que se dedicaría a fabricar piezas para proyectos de rehabilitación. Sin embargo, pronto vio que su producto podía tener también una lectura contemporánea: «Hace veinte años que presentamos la colección de Sybilla que incluía innovaciones estéticas y técnicas. Ya no se trata de hacer las piezas típicas, destaca de una forma global el oficio”, resume Huguet que ha llegado hasta aquí « a base de recibir muchos inputs, de decir que sí y de innovar» Así, de la baldosa se pasa a los forros para fachadas, los muebles y las piezas especiales y se responde a las demandas de diseño de profesionales de todo el mundo. Su máxima es fabricar lo que les pidan, pero también sugerir, hacer pruebas. Cuenta Huguet que en este momento «estamos preparando ocho colecciones con Pentagram la empresa de diseño más grande del mundo con sedes en Londres y Nueva York. Hacemos nuestro producto tradicional y mediterráneo, con una estética y unos valores que interesan en colaboración con el top del diseño». Lo singular, artesanal e histórico se abre a un punto de contemporaneidad: «Nuestra aportación es el oficio y el cariño con el que lo desarrollamos, y nuestra voluntad de innovar. El gran drama del diseño es que se han perdido los oficios todo es estándar y a gran escala. Se necesita gente que fabrique. Somos humildes, pero también con un punto de ambición: Quiero hacer las mejores baldosas y venderlas en Nueva York o en Tokio sin ningún complejo». En este sentido el empresario subraya la importancia de que el artesano «no quedarse encallado en el pasado, ser poco profesional y excesivamente centrado en lo local». Aboga pues por «ser eficientes, serios y querer jugar en esta liga, además de apostar por la sostenibilidad y el reciclaje»

El terrazo se viste de colores

Ha sido siguiendo esta filosofía que esta pequeña fábrica de Campos, una de las muchas que en su día hubo en Mallorca, haya persistido y traspasado fronteras con proyectos en Londres, Nueva York, Estocolmo, Tokio, París, Hong Kong, Washington o Dubai en colaboración con arquitectos y diseñadores de renombre como David Chipperfield, Londres, Herzog & De Meuron, Basilea, o el estudio MVRDV, Amsterdam. Firmas como Loewe, Luis Vuiton, Nike, Manolo Blahnik, Camper y la diseñadora Isabel Marant han apostado por sus productos. A su desarrollo y puesta al día de las piezas hidráulicas, hay que sumar ahora su apuesta por el terrazo. Un material que se realiza con cemento y grava, pero que admite otros materiales como la madera, el mármol, el metal, el vidrio, tejas o incluso, la goma. «Estamos desarrollando un proyecto con Nike Alemania para fabricar un terrazo hecho con gomas de zapatillas recicladas», adelanta Huguet quien también señala el interés de Lego en realizar una colaboración similar. De hecho, la primeras pruebas que realizaron con el terrazo surgieron en colaboración con los arquitectos de la firma mallorquina Feina que realizaron una serie de objetos con terrazo a partir de restos de obra. A esta primera experiencia le siguió otra probatura, esta vez en colaboración con un estudio de Londres, para crear nuevas piezas a partir del aprovechamiento de una estructura metálica. Después, se aventuraron a utilizar el vidrio en una nueva composición llevada a cabo en Barcelona. «Este material es noble, hace 150 o 200 años que se utiliza, envejece muy bien y tiene múltiples posibilidades decorativas» apunta Huguet. Diseñadores y arquitectos han reconocido el potencial del producto y se han aventurado a diseñar todo tipo de elementos. «Somos los que tenemos el catálogo más amplio y variado», explica Huguet y reconoce que el terrazo está ahora de moda, pero su objetivo no es subirse a ese carro sino hacer una revisión e innovar, buscando mejorar el producto a nivel estético y técnico. Con todo, lo que adquiere importa