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Sean Connery fue el único Bond, no el mejor

Ágarrense a sus asientos, porque están a punto de descubrir que el mejor James Bond de la historia fue Roger Moore. A quienes le culpen de confundir el arte de la interpretación con la producción intermitente de muecas, conviene recordarles que el sustrato fantástico del superespía exige a un actor que no se acabe de creer el personaje que está interpretando.

Solo discutiré a Roger Moore contra quienes promocionen a ese Bond postmoderno, en remisión de sus vicios y pletórico de Angst que responde por Daniel Craig, aunque debería reconocerle el mérito de que me haya alejado definitivamente de la saga. Una vez reivindicada la figura repeinada de Moore, ya solo queda encajar a Sean Connery en la galería de agentes con licencia de matar. El actor independentista escocés fue el primero y probablemente el único 007. Sin embargo, no el mejor (véase el párrafo anterior).

Otros ensayistas se basan en su arbitrariedad para seleccionar al mejor Bond, y algunos incluso apuntan al burocrático Pierce Brosnan. Como de costumbre, les sacamos la ventaja de la documentación y del testimonio inigualable. Nadie discutirá que la persona más apropiada para valorar el desempeño de los sucesivos actores es Guy Hamilton, el director de Goldfinger, Diamantes para la eternidad, Vive y deja morir y El hombre de la pistola de oro. Forjado como ayudante de dirección de El tercer hombre, el cineasta británico se retiró en Mallorca, y en una interrupción de su partida diaria de golf desveló los secretos de la saga.

Hamilton explicaba que acentuó la ironía de Bond, «porque me di cuenta de que al héroe le faltaba humor, y que corría el riesgo, todavía lo corre, de convertirse en Supermán». Y sin apearse jamás de su flema británica, el director diagnosticaba que «Sean Connery no era un buen actor cuando empezó, pero mejora a cada película que interpreta». Es decir, adquirió la maestría en cuanto abandonó a su personaje fetiche. Por eso es el único Bond, pero no el mejor.

En cuanto al Bond real, entendiendo por tal el personaje ficticio creado por Ian Fleming, se corresponde con Alan Hillgarth. Este cónsul británico en Mallorca, y agregado naval en el Madrid franquista, tenía por misión principal impedir que el Generalitísimo entrara en combate del lado de Hitler. Para ello, pagó suculentas cantidades a los generales de Franco, canalizadas por Juan March. En cuanto al mejor actor para modernizar a Bond, sin duda era Clive Owen.

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