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Incertidumbre en la pista de baile

El grupo cursach tiene en venta la discoteca que ha sido todo un referente del ocio nocturno durante décadas

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Todo un emblema de la noche mallorquina está en venta por 16,5 millones de euros. La discoteca Tito’s, rozando el centenario de su existencia, se enfrenta a la incertidumbre de cuándo podrá volver a reabrir tras el cierre obligado por la pandemia del covid-19 y si podrá hacerlo antes de que alguien compre el edificio que conecta el Paseo Marítimo con la plaza Gomila.

Porque la intención de su director, Jaime Lladó, es abrir la discoteca en cuanto se levanten las restricciones al ocio nocturno. Tampoco descarta que la operación de venta no se lleve a cabo si el Grupo Cursach consigue liquidez y sanear su situación económica con la venta de otros negocios: los restaurantes Asadito y 800 grados steak house, además de la discoteca The Club (antigua Paradise). «Si al final no se vende, estaremos preparados para reabrir», asegura quien ha dirigido esta sala de fiestas en los últimos 20 años. «Somos una empresa viva, dependerá de qué se vende para ver si puede subsistir el resto», añade Lladó.

   Josephine Baker actuó en 1965.

Josephine Baker actuó en 1965. a.bennàssar

Todo podría ser. No es la primera vez que la discoteca se pone a la venta. En 2011, el Grupo Cursach ya anunció que había decidido vender sus locales de ocio nocturno en Palma, entre ellas Tito’s, por nueve millones de euros. Ahora, un nuevo anuncio en un portal inmobiliario plantea la posibilidad de que el edificio y su parcela cambien de uso y pueda reconvertirse en hotel o viviendas.

En los últimos años, la discoteca ha protagonizado páginas de informaciones como supuesto escenario de fiestas privadas con policías y prostitutas relacionadas con la presunta trama corrupta por la que se juzgará al empresario Bartolomé Cursach y por la que también el propio Jaime Lladó fue detenido y se sentará en el banquillo.

.Unió Mallorquina celebró en la sala su victoria electoral en 2007.

En estos últimos tiempos, unas cien personas trabajaban en esta discoteca en plena temporada alta y, en años anteriores, su presupuesto para contratar a artistas rondaba los 150.000 euros. Ahora, comenta su director, esa cantidad se reajustará a las condiciones de aforo con las que puedan reabrir.

A lo largo de una noche, podían pasar por Tito’s entre 1.500 y 1.600 personas. «El nivel de espectáculos, las fiestas temáticas, los shows hacen que seamos como un pequeño Son Amar en versión discoteca.La gente no va allí solo a bailar, sino a vivir una experiencia», comenta Lladó, quien en todo momento habla en presente de Tito’s, sin dar por acabada esa etapa.

La suya ha sido la época de los bolos de cantantes, artistas, presentadores de la televisión, dj reconocidos y también estrellas internacionales como Paris Hilton o el mediático empresario Gianluca Vacchi. Ambos pincharon en Tito’s.

Rudy Fernández en 2017.

«Paris Hilton ha venido varias veces. Estamos hablando de una diva, de una persona que impone, por lo que es, por lo que significa por cómo se expresa... Es una niña grande mimada, que necesita atención», comenta de la heredera millonaria. La última vez que estuvo en Tito’s pinchó música «muy bailable y comercial», en una sesión que Lladó califica de «divertida». Pero su elevado caché hace difícil que repita actuación, comenta el director de la sala.

Si en los últimos años las estrellas mediáticas han sido los invitados, bastantes décadas atrás Tito’s fue una sala de fiestas (en aquella época se anunciaba como night club) conocida en todo el mundo y a la que acudían artistas de renombre internacional. Marlene Dietrich, Mina, Shirley Bassey, Petula Clark, Ertha Kitt, Charles Aznavour, Sacha Distel, Ray Charles, Frankie Vaughan, Domenico Modugno, Johnny Clark, Tom Jones, Josephine Baker... y en el plano nacional, Lola Flores, Carmen Sevilla, Rocío Jurado, Rocío Dúrcal, Camilo Sesto actuaron en esta discoteca. De la escena local, Los Valldemossa, Margaluz o la orquesta Musilandia, entre muchos otros, también subieron a su escenario.

El martes 28 de febrero de 2017 el juez Penalva dictó auto de registro en Megapark (S’Arenal), BCM (Magaluf), Pachá y Tito’s (Palma). m.mielniezuk

Andreu Bennàssar fue el pianista titular de Tito’s entre 1958 y 1980, así que conoció la época dorada de la sala de fiestas y a las primeras figuras que allí actuaron. En una reciente entrevista recordaba: «Tocar tanto tiempo allí ha sido el regalo más maravilloso que me ha dado la vida».

Como público, este local contaba con médicos prestigiosos, empresarios, artistas e incluso miembros de la realeza. Hoy el perfil es de gente de más de 25 años y la discoteca ofrece diferentes zonas, incluidos los espacios VIP «para que cada uno encuentre su sitio dependiendo de su edad y sus gustos», indica su director.

Tito’s abrió en 1923, pero su época dorada llegó en los 60 y 70. El gran cambio se produjo a finales de los 50, cuando un empresario ruso compró la sala de fiestas, que hasta el 57 había pertenecido a Antonia Jaume y Antonio Capllonch. La sala de fiestas fue renovada y ampliada. Fueron años de champán francés, espectáculos y público con traje y corbata. Años después, el local pasó a ser de otros, fue sometido a más reformas, se pintó su gran cúpula de cristal de negro y acabó siendo adquirido por Bartolomé Cursach, hace ya más de 30 años.

«Era un fenómeno social. Normalmente había que entrar con traje y corbata los hombres, y las mujeres con vestido, pero cuando era un día de gala, se exigía el frac y el vestido de noche para ellas», recordaba para La Almudaina, hace años, Jordi Garau, quien trabajó en el departamento de administración de la sala de fiestas en los 70.

Con los años, la calidad de los artistas fue decayendo y Tito’s se consolidó como macrodiscoteca, con fiestas fijas de temporada y espectáculos con imponentes bailarines.

Hace poco más de tres años, en la primavera de 2017, Tito’s tuvo que cerrar. En el curso de las investigaciones judiciales a Cursach, el Ayuntamiento de Palma había detectado deficiencias en medidas de seguridad del edificio y decretó su clausura cautelar. Tras realizar mejoras, Urbanismo autorizó su reapertura.

El curso de la pandemia y el reciente anuncio de venta acrecientan la incertidumbre sobre el futuro de Tito’s, sala de fiestas, night club y discoteca que forma parte de los recuerdos de varias generaciones en los últimos cien años.

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