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Entrevista

Dominique David: "No soporto la vulgaridad"

Crecer entre las viñas de su Burdeos natal le ha llevado a (re) diseñar su vida y hacerla "más sana". famoso peluquero en su país, cambió de aires y abrió en Mallorca un hotel de lujo rural

Dominique David: "No soporto la vulgaridad"

Dominique David: "No soporto la vulgaridad"

P Le conocí hace unos años en un hotel rural de lujo que acaba de inaugurar en medio de la nada en Llucmajor

R Llevaba muchos años trabajando a un ritmo muy alto, sin apenas parar. Todo era más y más. Cursos, formaciones, pasarelas, viajes de aquí para allá, y decidí parar, cambiar de vida. Estuve unos meses pensando qué quería hacer y entonces decidí mudarme a Mallorca e iniciar una nueva etapa. Lo vendí todo y me lancé a la aventura.

P Su idea inicial era abrir una especie de casa de húespedes en un pueblo del interior de la isla y acabó invirtiendo en una propiedad de finales del siglo XVII con una superficie de 280 hectáreas...

R No encontraba nada que me convenciera. Y entonces apareció Finca Gomera y todo su legado bereber y me enamoré. Soy un apasionado de la arquitectura, de la historia y cuando me contaron todo lo que había detrás de esta casa, no pude resistirme. Era un mundo dentro de otro mundo, ese paisaje que me recordaba un poco a los viñedos de mi ciudad. Y el espacio... eso es el verdadero lujo. Ahora lo gestionan Caroline y Antoine Lacoste.

P ¿Por qué Mallorca?

R Conozco la isla desde hace más de 17 años. Suelo veranear aquí, así que me resultó mucho más fácil lo de dejarlo todo, hacer maletas y venir. El estilo de vida también iba mucho con mi modo de ser. No me planteé otro destino que no fuera este. También, he de reconocer, me parece un sitio seguro. Puedes ir por la calle sin ese temor que sí se siente en otros lados.

P Se instala en la Finca Gomera, pone sus propios muebles, su colección de antigüedades y arte y se ocupa hasta de los desayunos... ¿pero no pretendía llevar un ritmo más relajado?

R Me planteé el hotel como si fuera mi casa, de hecho vivía allí. Para mí, todo cliente que entraba era como un amigo, un invitado especial. Lo decoré como quise, planteé una serie de propuestas gastronómicas a mi gusto personal... disfruté muchísimo de la experiencia, aunque fuera una locura.

P Ahí quería llegar. Usted soñaba con ser estilista y triunfó en Francia como peluquero. Pasarelas, embajador de una conocida firma de cosméticos... Buscaba la tranquilidad y se embarcó en el mundo hotelero. Y entonces paró otra vez.

R Sí. Estuve a punto de volver a Francia pero decidí que quería volver a lo que había sido mi vocación, el mundo de la peluquería, pero no como antes. No tengo ya esa necesidad de crecer y ampliar el negocio y tener muchos empleados. Quería poner en práctica una filosofía que siempre me ha parecido muy interesante: la del poder de la naturaleza. Quería apostar por los productos orgánicos y naturales.

P Inaugura en febrero el primer Bio-Salón de Palma

R No ha sido fácil. Empezábamos a arrancar y a atraer miradas y tuvimos que pararlo todo. Cosas que pasan. Personalmente, he llevado el encierro fatal, como si fuera un pájaro enjaulado. Engordé, no encontraba mi energía positiva, un desastre. Volver a trabajar ha sido un lujo.

P Es usted de los pocos peluqueros que huye de la química...

R No debería ser el único, porque se supone que todos queremos proteger a nuestros clientes y al medio ambiente, y con los productos de antes no se puede. No es que sea yo un talibán ecologista, porque también tengo caprichos que no serían compatibles con esa filosfía, pero sí creo que debemos mirar más de dónde venimos para entender dónde vamos. No entiendo tampoco que pongamos tanto empeño en proteger nuestra piel del sol y nos olvidemos del cabello, parte fundamental. Deberíamos preocuparnos más de lo que utilizamos.

P Dice que no se considera un talibán de lo ecológico pero sí defiende con fervor los vinos biológicos, muchos de los que se hacen aquí en Mallorca, por ejemplo.

R El vino, si está bien hecho, siempre es bueno, y los de la isla son cada vez mejores. Están recuperando fama también a nivel internacional y me gusta mucho cómo están trabajando. También entre sus enólogos hay mucho especialista francés, y eso se nota al final en el sabor.

P Es un hombre discreto; no ha querido contar que Natalia Verbeke pasó unos días por la Finca Gomera ni que ha peinado y asesorado a actrices y cantantes muy famosas...

R No soy nada mitómano. Para mí, todas las clientes son actrices y modelos. La naturalidad es una de mis señas de identidad.

P. ¿Qué no soporta?

R. La vulgaridad, me desespera. Soy una persona muy directa y honesta y no lo puedo ocultar. Si algo me parece vulgar, me resulta muy difícil obviarlo.

P. No le voy a preguntar qué considera vulgar para no meterlo en un compromiso pero, ¿y la elegancia? ¿Qué es para usted?

R. Se nace con ella, son los gestos, la actitud. Se tiene o no se tiene. Para mí está más en la sencillez y en no llamar la atención que en los excesos.

P. ¿Qué hace cuando no trabaja?

R. La vida sencilla. Pasear, deporte y ordenar mi casa. Soy una especie de Marie Kondo.

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